Seguimos avanzando en el Concepto de Mindfulness. Según comentaba la semana pasada significa Atención Plena y sin embargo, vivimos de forma muy contradictoria a este concepto en nuestro día a día.

Nuestro cerebro, tiene una capacidad de aprendizaje a base de repetición, que permite fijar determinados hábitos de comportamiento para que cuando debamos repetir ese acto en el futuro, nuestro organismo no tenga que hacer un gasto energético más allá del necesario. Nuestro cerebro ahorra energía y hace su principal función, sobrevivir el mayor tiempo posible.

Por un lado, es una cualidad fantástica y muy práctica para el ser humano, optimizamos nuestros recursos y por ello, podemos hacer varias actividades al mismo tiempo . Pero esto , tiene un inconveniente :

Cuando nuestro cerebro no está atento a lo que estás haciendo, no está en el presente, por ejemplo: te levantas por la mañana y ya en el desayuno o en la ducha, estás programando tu día; De camino al trabajo, piensas en un montón de tareas, llamadas y cosas que hacen que no vayas atento en el camino; Cuando estás trabajando , pensarás en la comida, reuniones del día y en el momento de llegar a casa y estar con tus seres queridos; Cuando por fin llegues a casa, te abordarán preocupaciones del trabajo.

Hay un estudio de la Universidad de Harvard que determina que aproximadamente , el 47% del tiempo que estamos despiertos, estamos en piloto automático.

El caso es que cuando no estamos en el presente, cuando actuamos bajo hábitos de comportamientos aprendidos, nuestra mente divaga libremente hacia el pasado o hacia el futuro y nos aleja del presente.

Con esta situación, no vivimos el presente, no disfrutamos de un desayuno, de nuestro aseo personal, de nuestro camino al trabajo, de nuestro trabajo y de nuestra familia, porque siempre estamos en la pantalla siguiente.

Aunque esto es algo completamente natural, Mindfulness trabaja para ir disminuyendo el tiempo que pasamos en Piloto Automático y transformando esos tiempos en presencia, la vida así, vuelve a ser bastante más divertida, inesperada y apasionante.

Hay una frase muy bonita de un escritos que dijo «me he pasado la vida aterrado por un montón de cosas horribles que nunca me ocurrieron». Cuando no estamos en el presente, nuestra mente, generalmente viaja a cosas ancladas del pasado , cosas que nos angustian o nos hicieron sufrir y a preocupaciones del futuro que no existen , y he de contarte algo:

EL PASADO PASÓ Y EL FUTURO NO EXISTE, VIVE EL PRESENTE.

Al no estar presentes, al dejar la mente libre para que divague, hay tres tipos de pensamiento muy negativos para nosotros y que debemos evitar:

El juicio, nos juzgamos continuamente y juzgamos a la gente que nos rodea, limitando nuestra percepción de las personas y de los hechos que realmente ocurren a nuestro alrededor .

Diálogo Interno Negativo; Esta forma de juzgarlo todo, hace que nos instalemos en un diálogo interno negativo que hace que nos maltratemos de forma continua con el daño que eso nos produce.

Frustración; Estamos acostumbrados a que todo esté bajo nuestro control. Esa necesidad de que todo salga tal y como lo tenemos planeado, hace que cualquier cosa que no salga como queramos, nos afecte de forma magnificada y nos produzca emociones de frustración profunda que nos harán sufrir.

La observación, es la metodología más efectiva para evitar estos tipos de pensamiento. Si además de trabajarnos estar conscientes para que nuestra mente no divague y además , actuamos como observadores de nuestros pensamientos, esta forma innecesaria de sufrimiento bajará en su magnitud y en su cantidad.

Tomando Conciencia, Viviendo en Coherencia