EN BUSCA DE LA FELICIDAD QUE NUNCA LLEGA

Si preguntamos en un auditorio lleno de gente , quiénes de allí se sienten felices, la mayoría de las personas levantarían la mano; sin embargo, si te sentaras con cada una de esas personas en una sesión de terapia, no tardarían ni cinco minutos en romper a llorar y confesar que en realidad no se sienten felices.

La Felicidad es un concepto en nuestra cultura de obligado cumplimiento, si no eres feliz, eres un fracasado, un inadaptado, un desgraciado que has tomado mal las decisiones más trascendentales de tu vida. En una sociedad donde pesan tanto tus valores como tu imagen en las Redes Sociales es una catástrofe porque te lleva a un lugar marginal, donde evidentemente, nadie quiere estar.

Que horrible contradicción. Nos han hecho creer que para sentirnos personas de valor, hemos de ser felices. Debemos mostrar a la sociedad esa felicidad y sin embargo, con este concepto que nos han enseñado de ella, casi nadie lo consigue y ha de engañar al mundo que le rodea y a sí mismo para sobrevivir.

El resultado: Un preocupante aumento del consumo de ansiolíticos y anti depresivos como nunca tuvimos.

Partamos desde el principio.

Desde que nacemos, nos cuentan que para ser felices, hemos de cumplir con unos cánones que la sociedad moderna ha establecido como son, estudiar para tener un trabajo de provecho, conseguir ese gran trabajo, enamorarte para casarte, formar un familia, comprar una casa, un coche, otra casa de veraneo y cuando llegas a la mediana edad, tras haber cumplido con todo lo establecido, ves que tienes una vida llena de obligaciones, deudas y problemas, muchos problemas que hacen que vivas en un estado de estrés continuo que precisamente, feliz no te hace. Tu dices que sí, porque como has cumplido, eso debe ser la felicidad, pero amigo, la crisis de la mediana edad, que de una forma u otra pasamos todos y que es algo natural, te dice que no, que eso no es la felicidad y ahi llegan los problemas .

Basar nuestra felicidad en proyectos futuros, hace que en primer lugar, TE OLVIDES DEL PRESENTE, y vivir no es la prioridad, es conseguir lo que toque en cada momento para que en un futuro, alcances esa felicidad efímera que te han vendido. Pues olvídate, no llegará y cada edad, tendrá un nuevo objetivo futuro que hará que consumas tu vida en una búsqueda absurda y llena de sacrificios inútiles.

La Felicidad es un movimiento interno que emites hacia el exterior y cuando una persona se siente feliz, no ha de demostrarlo ni decirlo, el mundo lo sabe. El tener nunca te va a hacer feliz, solo lo va a hacer el SER.

Volviendo al principio de nuestra vida, si en vez de basar esa búsqueda en conseguir cosas, metas, la hubíeramos basado en SER, en descubrir qué persona eres, qué necesitas para desarrollarte y mostrar ese ser inmenso que eres, seguramente el resultado hubiera sido diferente.

Tras muchos años de Felicidad fingida y algunos de Felicidad real, te cuento alguna de las conclusiones más evidentes que me han hecho cambiar el concepto de felicidad y por lo tanto , mi vida.

  • Conócete a ti mismo, con honestidad , con aceptación, con compasión. Para esto, la meditación es una herramienta crucial
  • Cubre tus necesidades básicas. Nos pasamos la vida priorizando las necesidades de nuestros seres queridos por encima de las nuestras y sin embargo, la vida me ha enseñado, que las personas que no tienen sus necesidades cubiertas, sean de la índole que sean, no son capaces de cubrir realmente las de los demás y esto es una fuente de sufrimiento, frustración, culpa e infelicidad .
  • Quiérete, repito, QUIÉRETE de verdad. Tu eres el único responsable de tu Felicidad, nadie más lo es. Si tu no trabajas en quererte como el ser más importante de tu vida, jamás podrás dar el amor real que eres capaz de dar a los demás, darás un amor interesado, buscando que te quieran para cubrir la falta de amor que tienes por ti mismo, pero siento decirte, que esta fórmula trae más sufrimiento que amor.
  • Practica la amabilidad, contigo mismo y con todos los demás. La actitud que tengamos en la vida, determina qué tipo de persona somos y esa información va directamente a tu cerebro y a tu autoestima. Por muy inteligente que te consideres, por muchos éxitos profesionales que tengas, si eres una persona poco amable, jamás te considerarás una persona válida y por supuesto, los demás tampoco. Hazte consciente del poder de la sonrisa en cualquier momento de la vida y con cualquier persona.
  • Practica la gratitud, es una muestra de grandeza, humildad y respeto hacia el mundo que te rodea. Valora las cosas que la vida te ha dado y sé consciente de la suerte que tienes.
  • Practica el perdón, no como gesto hacia el resto del mundo, sino como un acto liberador del sufrimiento que en muchas ocasiones se ancla en nuestro ser. Perdónate a ti mismo y luego, perdona a los demás.
  • Practica la asertividad, sobre todo en situaciones de conflicto; esto desarrollará en ti una capacidad inmensa de comprensión sin juicio que aportará muchos menos malos momentos en tu vida.

La vida es mucho más sencilla de lo que nos han contado. Cuando trabajas en estos puntos que he intentado resumirte, descubres tus necesidades básicas para ser feliz y la sorpresa es que no son muchas ni son complicadas.

La atención plena te muestra esas necesidades y sobre todo, te muestra cuantas cosas innecesarias te sobran en tu vida y no te aportan ninguna felicidad.

El día que eres consciente de cómo irradias felicidad real, la sensación de estar bien con la vida es sencillamente, MARAVILLOSA.

Tomando Conciencia, Viviendo en Coherencia.