Esta semana te propongo el siguiente ejercicio.

Cuando vayas andando por la calle, bien sea para ir al trabajo, andar por placer o caminar para hacer recados, te invito a que vayas atento a las personas con las que te cruzas.

Mira sus caras, mira sus expresiones, intenta percibir su estado de ánimo y hazte consciente de ellos. No juzgues, no evalúes, no interpretes, tan solo, observa y respeta. Para conseguir esto, encontrarás resistencias, directamente relacionadas con tus creencias, observa tus pensamientos y observa tu diálogo interno.

Analiza cuánto te condicionan tus creencias y sobre todo, hazte consciente del mundo que te rodea cada día, cada instante.