La comida es emoción y no podemos negarlo. Un plato casero, hecho a fuego lento, con ingredientes naturales, sencillos, en un día de frío me lleva a mi abuela, a mi madre, a mis orígenes, al amor, a casa.

Comer un plato como el de esta imagen, hace que me sienta segura, reconfortada, feliz y amada.

Cuando sientas, come de forma física, de forma consciente y emocional. Es precioso alimentar el cuerpo y el alma a la vez.