Esta semana te invito a hacer un ejercicio muy bonito. Elige a uno de tus cuidadores, padre, madre u otra persona determinante en tu niñez.

Invítalo a dar un paseo contigo, a tomar un café o lo que os apetezca para estar un rato juntos.

Pídele que te hable de su niñez y lleva esa conversación a que te hable de sus principales cuidadores . Seguro que en esa conversación , puedes identificar alguna de las heridas que ese cuidador lleva consigo y así, entender mejor cómo actuó en tu crianza.

Si ya no vive ninguno de tus cuidadores, busca un rincón que te recuerde a ellos y ten esa conversación con tus recuerdos, seguro que hay historias , fotografías y cosas de su niñez que puedes recopilar.

Es un movimiento de toma de conciencia precioso, acompañado de comprensión, de aceptación y de amor.

Todos somos parte de esta Humanidad compartida.