DUELO POR LA PERDIDA DE NUESTRA FORMA DE VIDA

El miedo en nuestra cultura, es un símbolo de debilidad, de vulnerabilidad. Normalmente, gastamos mucha energía en combatirlo, en intentar superarlo.

Debemos saber, que el miedo es una de esas emociones que llamamos básicas, es decir, es una emoción con la que ya nacemos y que necesitamos. Su función principal es ponernos en alerta ante cualquier peligro para nuestra supervivencia.

Esta situación que estamos viviendo, nos produce un miedo real, es una amenaza que atenta contra nuestra salud, nuestra economía y nuestra forma de vivir.

El problema del miedo , es que si nos mantiene todo el día en este estado de alerta, nos daña profundamente, física y emocionalmente, activando todos los estresores relacionados con el cortisol y la adrenalina que produce.

Además de trabajarnos esta emoción, con los elementos de gestión emocional ya vistos en este blog, hay algo que debemos tratar en profundidad y que puede ser que aún no seas consciente.

Esta enfermedad nos ha robado nuestra forma de vida. Hace pocas semanas éramos libres para salir, para viajar, para abrazarnos y besarnos. Sin embargo, en estas cuatro semanas que han pasado como toda una vida, de momento, no tenemos libertad para nada. Nos darán permiso para pasear, tal vez para trabajar pero de momento, no vamos a recuperar la libertad. Toda una población, confinada y privada de sus derechos de movimiento y relación.

La semana pasada nos trabajamos la aceptación, como proceso crucial para adaptarnos a esta nueva forma de vivir y, aunque sabemos que no es algo definitivo, tampoco sabemos cuanto tiempo vamos a permanecer así. En los meses que nos quedan por delante, además de este trabajo de aceptación, debemos avanzar hacia otro proceso fundamental para no salir muy dañados de esta situación. Debemos empezar un auténtico proceso de duelo por la pérdida de nuestra forma de vida .

Las fases principales de un proceso de duelo son:

  • la Incredulidad.- Probablemente, los primeros días de esta situación de confinamiento, todos pasamos por momentos donde pensábamos que esto no podía estar pasando, que era una pesadilla. Pero cada mañana, nos volvíamos a despertar y ahí estaba, la cruda realidad, la pandemia y el encierro obligado. Este proceso te llena de miedo y si no haces una correcta gestión, puedes caer en situaciones de pánico. Aquí es fundamental que trabajes ese miedo con:
    • Estrategias de conducta : Poniendo todas las medidas de seguridad para tu tranquilidad y la de tu familia.
    • Estrategias físicas: Actividades como relajación, ejercicio físico, meditación o yoga pueden ser de gran ayuda para no caer en estados de pánico.
    • Gestión emocional: mediante los pasos de una correcta gestión de emociones como son :
      • Reconocer nuestra emoción
      • Análisis de qué la está provocando (puede ser un miedo real o irreal)
      • Toma de decisiones
  • Fase de la Negociación. En esta fase, ponemos en marcha como mecanismo de defensa, estrategias para no acepar la pérdida. Habrás observado, cómo mucha gente, se dedica a fantasear con lo que va a hacer tras el confinamiento, sabiendo que la vuelta a la normalidad no va a ser inmediata, actuamos como si el día que termine, pudiéramos salir en masa y hacer como si nada hubiera pasado. Pero esto no va a ocurrir, pasarán las semanas y nos iremos haciendo conscientes de que debemos aceptar esta nueva forma de vida si queremos buscar espacios de felicidad en ella y no caer en estados depresivos y de frustración continuos.
  • Fase de la ira. Esta fase es especialmente peligrosa. Nos instala en un diálogo de odio y de búsqueda de un enemigo para echar sobre él, ese sentimiento de injusticia que todos hemos sentido. En esta situación, el enemigo es un virus, sin embargo, habrás observado cómo en estas semanas, los medios de comunicación y Redes Sociales se han llenado de mensajes de odio y crispación. Debemos evitar contagiarnos de este odio que agota tus energías y es absolutamente inútil. Si nos dejamos arrastrar por esta emoción, no solo hacemos de nuestro entorno un infierno sino que ponemos en bandeja al miedo nuestro equilibrio emocional.
  • Fase de la Tristeza. Este es el sentimiento más duro de afrontar. Cuando agotes las otras tres fases, entrarás en estados de profunda tristeza y añoranza por todo lo sucedido. Echaremos de menos nuestra vida, nuestra sensación de seguridad, nuestra tranquilidad y a los seres queridos que se vayan marchando. Una fuerte sensación de soledad te acompañará y aquí es fundamental que hagas un trabajo de esta emoción. La escritura, tus relaciones con tus seres queridos (aunque sean virtuales), tus rutinas y espacios de silencio, ayudarán a que vayas viviendo esta fase sin convertirla en un auténtico trauma que se cronifique. Si percibes que esta tristeza te invade y no te deja avanzar pasado un tiempo prudencial, busca ayuda terapéutica, pero no te abandones en esta situación.
  • Fase de Aceptación. Pasadas todas las fases anteriores, llegará la aceptación, el hacerte consciente de la situación, y con ella, la liberación de pensamientos perturbadores, tristezas y medidas de adaptación para tu nueva vida. Es crucial llegar a esta fase e ir haciéndote consciente de ello.

En un duelo, las fases pueden estar presentes mezcladas entre ellas y varias a la vez, de hecho, tendrás momentos de mucha actividad y momentos de desidia absoluta, momentos de aceptación y momentos de incredulidad. Tranquilo, esto es completamente normal, pero la evolución irá haciendo que vayas abandonando estas fases y poco a poco, llegues a la que se instale definitivamente en ti. Tu actitud debe perseguir que esta última fase sea la aceptación, ya que si no es así, podrás generar cuadros depresivos de los que costará mucho tiempo salir.

Si hiciste el curso de Mindfulness recientemente, aprovecha lo aprendido para trabajar en este sentido y aférrate a la meditación como nunca, será un arma extraordinaria para esta lucha.

Para salir de emociones negativas, hay que buscar emociones positivas que contrarresten estos estados de ánimo.

Conforme vayamos encontrando estrategias adaptativas para esta nueva vida que nos ha tocado vivir, iremos siendo capaces de desarrollar emociones positivas como es la Alegría. Esta, es una emoción primaria que permite a tu cerebro estar al 100% y abre a tu mente con una respuesta expansiva, de creatividad, relajada y con sensación de libertad.

Tu actitud debe ser de lucha para ser feliz .- YO DECIDO HOY SER FELIZ.

La Felicidad ha de consistir ahora en que cuando te acuestes cada noche pienses: He hecho lo que he podido para estar bien.

Ten en cuenta que si en tu entorno promulgas la Paz, la alegría, el amor, estos sentimientos se expanden desde tu interior hacia tu exterior, tu familia, tus amigos, tus compañeros, tus vecinos, tu mundo.

El cambio empieza por uno mismo.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia.