Esta semana toma tu diario y haz un ejercicio de memoria. Haz un recorrido por tu vida y recuerda algún momento donde hayas sentido que alguien te tenía lástima.

Cierra los ojos y recuérdalo con todo detalle:

¿que te ocurrió?

¿quien te tenía lástima?

¿como te lo demostró?

¿que emociones y sensaciones te hacía sentir ese sentimiento de lástima?

Ahora, escribe sobre ello. Escribe una carta a esa o esas personas que te mostraron su lástima y explica tus sentimientos. Para terminar esa carta, agradece a estas personas que hicieran lo que mejor sabían pero limpia esos sentimientos que te produjeron y perdona su torpeza.

Toma conciencia de lo perjudicial que es este sentimiento de lástima o conmiseración y elimínalo de tu forma de actuar ante el sufrimiento ajeno.

Con el trabajo de la compasión, no será difícil.