¿Te imaginas a una cebra teniendo un trauma por tener sus rayas de una forma diferente a las de su grupo?

El ser humano tiene la gran suerte de haber desarrollado su parte prefrontal del cerebro y así, haber sido capaz de controlar a sus depredadores naturales con el desarrollo de su pensamiento.

Sin embargo, este gran desarrollo del pensamiento nos hace mucho daño. El necesitar la aprobación externa, el estar siempre sometidos a un exceso de información sobre el mundo que nos rodea, nos llena de complejos y de bloqueos sobre nuestro propio cuerpo, que es el tesoro que se nos ha concedido para pasar esta vida. En vez de centrarnos en cuidarlo para asegurarnos una calidad de vida digna, nos pasamos la vida mirando hacia fuera y rechazando todo aquello de nosotros que consideramos «no perfecto»