Te voy a dar una serie de preguntas sobre las que debes escribir. Esta reflexión , te va a dar pistas sobre cual es tu grado de necesidad de control.

  • ¿Estás muy pendiente de los demás y eres muy detallista?
  • ¿Te consideras una persona demasiado perfeccionista?
  • ¿Tiendes a tomar decisiones sin esperara a que otros lo hagan por ti aunque tengas compañeros , en el ámbito personal o profesional?
  • ¿Te cuesta escuchar, te cansas de escuchar a los otros y sientes que tienen poco que aportarte?
  • ¿Te enfadas con facilidad?
  • ¿Te molesta escuchar ideas de otros que no se condicen con las tuyas?
  • ¿Te observas criticando a otras personas sean de tu círculo o no ?
  • ¿Te da seguridad tenerlo todo controlado?
  • ¿Sientes ansiedad o pánico ante la situación que estamos viviendo con la Pandemia a pesar de tomar tus precauciones?

Normalmente, cuanto tenemos la necesidad de control más alta de lo saludablemente recomendable, vas a vivir en un estado de intranquilidad, ansiedad y sobre todo, falta de felicidad por la propia falta de conciencia. Estamos tan enfocados en los resultados que no disfrutamos de los procesos.

Hacernos conscientes de esto, nos puede ayudar a tomar conciencia de dónde nos tenemos que trabajar y paso a paso, día a día, programarnos ir soltando . Esto no es un trabajo de un día , te recomiendo que te hagas una lista de las cosas que en tu día a día necesitas tener controlado y probar a soltar cada día una de ellas.

Por ejemplo:

Tengo la necesidad de control y necesito que mis hijos tengan su habitación recogida todos los días. Para ello, cada día les pido varias veces que lo hagan, al principio de forma amable y finalmente, si no me hacen caso, termino enfadándome y hablando mal.

Hoy voy a probar a no decir nada al respecto. Sin discusiones, sin gritos, sin la necesidad de control. Puedo buscar puntos alternativos de negociación, explicar a mis hijos tranquilamente que ya no se lo voy a pedir más porque ellos ya saben que tienen que hacerlo, sin discusiones ni gritos. Ellos pueden dar su opinión y negociar la frecuencia para esta tarea que no tiene por qué coincidir con la tuya. Una vez establecida la norma, si ellos se aprovechan y no lo hacen, cuando vengan a demandarme algo, les diré que no por no haber cumplido con su obligación de mantener sus habitaciones ordenadas.

En vez de imponer lo que creemos que es adecuado a los demás, es mucho más interesante comunicar mi punto de vista a las personas afectadas, negociar la frecuencia y la forma de hacerlo, teniendo en cuenta la visión y opinión de los otros y a partir de ahí, dejar de controlar.

Si tu te tienes que esforzar para que las personas que te rodean cambien, es porque tenéis una relación inadecuada y el conflicto está muy presente. Debemos aceptar a los demás tal y como son y si en algo necesitamos cambiar, debemos explicarlo y escuchar al otro para llegar a un acuerdo.