Estamos viviendo momentos realmente convulsos en nuestra sociedad a causa de la Pandemia del Covid-19.

Por un lado, la amenaza del contagio es real y va creciendo de forma exponencial y por otro, la economía y la llegada del nuevo curso escolar hacen que sea casi imposible poder aunar nuestro sentido de precaución con nuestra necesidad de trabajar y que los jóvenes acudan a los centros escolares.

Esto, acompañado del exceso de información al que estamos sometidos, hace que estemos en un momento de incertidumbre y miedo muy complicado de gestionar.

Una de las causas por las que llevamos tan mal esta situación es la ‟necesidad de control”. En este blog ya hemos tratado el tema de forma general, pero hoy tengo la oportunidad de hablar de ello de forma específica con esta circunstancia que nos afecta a todos.

La necesidad de control nos viene heredada desde nuestras creencias. Nos han enseñado, que debemos ser casi perfectos en todos los aspectos de nuestra vida para ser felices y conforme hemos ido haciéndonos responsables de un trabajo, una familia, una casa, etc…. hemos ido generando la necesidad de tener todo controlado, hasta el último detalle de esas vidas que pretendemos de forma absolutamente agotadora, que sean perfectas.

Tal y como tratamos en el capítulo anterior, estas creencias sobre la perfección en nuestra vida, te llenan de expectativas imposibles de cumplir y cuando las circunstancias que te rodean hacen que pierdas esa sensación de tenerlo todo controlado, el vértigo puede sumirte en un estado de ansiedad muy difícil de sostener.

Soltar la necesidad de control no es negar ni pasar de todo, tan solo es ser consciente de que no podemos controlar lo que no depende de nosotros y cuanto mayor claridad tengamos y mayor sea nuestra capacidad de aceptar esto, mejor nos adaptaremos a las circunstancias difíciles y por lo tanto, mejor será nuestra capacidad de afrontar las dificultades. 

Cuando la ansiedad y el miedo nos atrapan, se produce un bloqueo mental que nos incapacita en gran medida y a partir de ese instante, quedamos a merced de nuestro estado de ánimo, que será influenciable, débil, cambiante e inestable. El estado de estrés que estas situaciones nos producen, hará que nuestros niveles de cortisol en sangre sean extraordinariamente altos y no solo nos afectará a la claridad mental para nuestro día a día y a nuestro estado de ánimo, a la larga y sostenido en el tiempo, este estado puede afectarnos y mucho en nuestro estado físico. Nuestro sistema inmunológico baja de forma considerable y estaremos más vulnerables para contagiarnos y contagiar a nuestras familias.

Cambiar nuestras creencias y por lo tanto, bajar nuestra necesidad de control no es fácil pero es posible.

Con el trabajo que te propongo esta semana, puedes empezar a trabajar en soltar esta necesidad de tenerlo todo controlado y a partir de ahí, adaptarte a los cambios en tu vida que no dependen de ti.

La liberación que podemos tener con este trabajo es brutal y no solo lo vamos a notar nosotros. Las personas con mucha necesidad de control asfixian a las personas que les rodean por la presión que transmiten por lo que este trabajo, puede mejorar tus relaciones personales.

¡¡¡ Se valiente y empieza a trabajar y a soltar!!!

La meditación es uno de los ejercicios clave. En ella, buscaremos y nos pondremos delante, esas creencias tan limitantes que nos han llevado a esta necesidad de control y a partir de ahí, podremos ir soltando poco a poco esta necesidad, en los diferentes aspectos de nuestra vida.