Una de las formas de evitar emisiones descontroladas de cortisol, es parar los pensamientos recurrentes. Estos, son motivados por preocupaciones, que en ocasiones, pesan mucho más en nuestra mente que en la realidad.

Como te he contado alguna vez en este blog, nuestro cerebro tiende a exagerar las circunstancias que te rodean en un momento dado para protegerte. Sin embargo, está demostrado que de las cosas que nos preocupan, aproximadamente el 90% de ellas no llegan a suceder.

Coge tu diario, haz una lista de tus 3 principales preocupaciones y a partir de ahí hazte esta serie de preguntas.

¿quê me preocupa?

¿por qué me preocupa y qué es lo peor que me puede pasar?

¿qué emociones afloran en mi cuando pienso en eso? ponle nombre a la emoción

A partir de ahí, traza una estrategia para aliviar esa emoción, por ejemplo, dando pasos para prevenir en la medida de lo posible que ese suceso ocurra. Muchas veces, vivimos angustiados por cosas que nos pueden suceder y sin embargo, nos quedamos tan paralizados por el miedo que no hacemos absolutamente nada de lo que está en nuestra mano para que no suceda. Tomando conciencia de esto, puedes ponerte en marcha y evitar lo que dependa de ti sin vivir en una angustia permanente.

El hecho de que te pongas manos a la obra en este sentido, bajará el nivel de preocupación recurrente y te sentirás más tranquilo.

Son mecanismos sencillos y que nos alivian mucho la mente por lo que nuestra vida mejora considerablemente.