Hoy hablamos de tristeza, una emoción que no nos gusta demasiado pero que nos visita bastante a menudo en nuestras vidas y debemos conocerla un poco más.

La tristeza es una emoción que se produce como reacción ante una pérdida o una situación que nos supera. Es una expresión del dolor afectivo.

Representa una respuesta a un dolor emocional relacionado con la frustración sobre el deseo que tenemos de una situación y la incapacidad de alcanzarlo, generando en nosotros una sensación de indefensión o incapacidad.

Cuando sentimos indefensión, es porque no tenemos una solución al hecho que estamos viviendo y eso, nos produce la tristeza.

Los principales desencadenantes de esta emoción son:

  • Las pérdidas
  • Los rechazos
  • Las rupturas
  • Los fracasos
  • Cuando el entorno que nos rodea, nos supera y sentimos que no tenemos los recursos necesarios
  • Las injusticias
  • La soledad
  • La enfermedad física y mental
  • El dolor

Es muy importante identificar las emociones y esta en particular, la podemos detectar tanto en nosotros como en los que nos rodean por un síntoma muy característico que es el abatimiento general. Se genera en nosotros una actitud de rendición , de desesperanza ante la situación que estamos viviendo.

Es relativamente fácil identificar la tristeza en otros por el llanto, el gesto de la cara, la mirada , pero sobre todo, el abatimiento como actitud. El tono de voz cae, la lentitud de movimiento suele producirse de forma muy acusada.

y ¿para que sirve la tristeza?

La tristeza supone una parada en tu vida que busca una protección y un descanso. También supone una llamada de auxilio para los demás.

Sirve para poder parar, reflexionar, recluirnos en el silencio y en el análisis para procesar el dolor y poder salir de él. De ahí saldrá un aprendizaje y un crecimiento personal.

La tristeza es necesaria, es útil y forma parte de las emociones básicas adaptativas para nuestra supervivencia.

Hay que aprender a manejarla, de hecho, hay personas que tienden a inhibirla, a no expresarla porque piensan que es un signo de debilidad , pero es muy importante expresarla para que sirva de desahogo ante la situación que la causa.

Curiosamente, esta emoción nos abre a la creatividad y somos capaces de hacer cosas que normalmente no hacemos en un estado normal.

La forma de superar la tristeza es teniendo recursos sociales, ya que , además de necesitar ese espacio de silencio y reclusión para vivirla, nos tenemos que apoyar en la gente que tenemos para salir de ella. Este entorno nos ayudará a entretenernos en otras actividades que nos harán saltar de esta emoción a otras a través de una actividad.

Un ejercicio muy efectivo para salir de los estados de tristeza, es la gratitud. Debemos tomar conciencia de todas las cosas por las que podemos estar agradecidos en la vida. Esto hace que nos situemos en unas emociones incompatibles con la sensaciones que producen la tristeza.

Esta emoción es necesaria y a veces se confunde con la depresión, que en realidad, se produce muchas veces por un mal manejo de la tristeza.

A veces, confundimos la tristeza con la ira. Debes tener en cuenta que son emociones muy diferentes y así como la tristeza hace referencia normalmente a una pérdida, la ira se produce cuando alguien está superando un límite hacia otra persona. Cuando esto ocurre, debemos tenerlo claro y no disfrazar un abuso hacia nuestra persona con tristeza porque para salir de ello, necesitaremos esa ira.

También es interesante que distingamos el duelo de la tristeza, ya que ésta, es una fase del primero, pero no es la única. El duelo suele estar asociado a una transición en tu vida, a un cambio o crisis importante pero no siempre que te sientes triste, tienes por qué estar en una fase de duelo.

Tampoco debemos confundir la tristeza con la nostalgia. Es cierto que una produce la otra, pero hemos de saber que la nostalgia es como un homenaje a una situación que vivimos y que ya no tenemos. Realmente el sentimiento de nostalgia se parece a la tristeza pero si se gestiona bien, ese sentimiento puede ser enriquecedor ya que te hace consciente de la vida que te ha tocado vivir y que te ha producido buenos recuerdos. La tristeza como emoción es más profunda y requiere de una gestión de acogimiento y salida para que no nos meta en procesos largos que puedan terminar en patologías depresivas.