¿Por qué nos cuesta tanto conseguir objetivos?

Después de un año trabajo en tomar conciencia para vivir en coherencia, debemos dar pasos prácticos para aplicar todo lo aprendido aquí.

En demasiadas ocasiones, nos proponemos nuevos objetivos en nuestra vida por una motivación puntual que terminamos abandonando al cabo de un tiempo con los sentimientos de frustración y fracaso que ello conllevan . Objetivos como hacer deporte, dejar de fumar, adelgazar, aprender algo nuevo o llevar a cabo un nuevo proyecto profesional terminan en el cajón de los imposibles por determinadas razones que hoy analizaremos.

Cuando nos ponemos un objetivo, el primero en actuar es esa vocecita interna que acompaña al miedo y a la que le gusta mantenerse siempre en un sitio seguro, sin cambios ni salidas de la rutina, una vocecita que nos va a intentar recordar determinadas creencias limitantes que hagan que esa motivación, vaya bajando poco a poco a base de paralizarte para dar pasos en firme y no conseguir esos objetivos.

Pero ¿por qué mi pensamiento actúa en mi contra?

Los pensamientos son caprichosos y se mueven en un espectro proteccionista donde recurre a nuestra memoria para que afloren todo tipo de complejos y mensajes limitantes de nuestra niñez. Debemos saber esto y ser capaces de pararlo con sencillas técnicas que nos hagan no desviarnos de esos objetivos y empezar a sumar logros, que en estos tiempos que corren los necesitamos en vena.

Cuando tengo un propósito, sea grande o pequeño debo hacerme las preguntas correctas

¿ qué deseo conseguir? ¿para qué quiero conseguir esto? ¿ qué me impide hacerlo? ¿ qué necesito para conseguirlo?

A partir de aquí, debemos trazar una estrategia, por escrito, agendada y marcar los pequeños pasos que vayamos dando hacia nuestro objetivo

En muchas ocasiones, el entorno no nos acompaña, la familia no nos anima y sacan sus propias creencias limitantes para convencerte de que no lo hagas, de que no es seguro, de que es muy difícil, etc…. Es en estos momentos donde tienes que tomar tu decisión. La motivación es la llama que se enciende, pero la leña de ese fuego que se ha encendido es la dedicación, es el esfuerzo y sobre todo, la ilusión que va creciendo conforme avanzamos en la consecución.

Te surgirán dudas, claro que si, pero esas dudas no debes permitir que te paralicen, solo te han de poner alerta para volver a reflexionar y afianzar tus pasos.

Tendrá un coste, claro que si, todo esfuerzo requiere de alguna renuncia, pérdida o desgaste, pero si estás enfocado en tu objetivo y analizas tus estrategias con coherencia y firmeza, podrás avanzar.

Muchas veces, ante nuestras caídas, nuestros fracasos, solemos victimizarnos y culpar a alguien de ello, esto es porque nuestro cerebro es el mayor contador de historias de miedo que existe y con tal de no enfrentarse a lo desconocido, es capaz de recordarte lo en contra que tienes al sistema, al mundo y a la humanidad para tus metas. Con un entrenamiento en conciencia, este contador de historias, solo será eso y tomaremos nosotros las riendas, responsabilizándonos de nuestra propia vida y dando pasos en firme, seguros y con honestidad hacia nosotros mismos, aprendiendo de nuestros errores y avanzando.

Cuando entendemos y aplicamos esto, ya no hay quien nos pare, y cada vez que empezamos algo, lo terminamos, lo integramos en nuestra vida y sobre todo, sentimos que crecemos cada uno de nuestros días. La satisfacción que nos aporta esta forma de afrontar nuevos retos, hará que vivamos con ilusión, sin sensación de rutina y abriendo nuestra mirada hacia el exterior, viendo un millón de posibilidades nuevas en casi todos los aspectos de nuestra vida.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia