DEL HARTAZGO A LA TRISTEZA COLECTIVA

Ya hemos pasado las navidades, nos soltaron las restricciones y como era de esperar, salimos como pollos sin cabeza a recordar un poquito la vida que hemos perdido.

Con quien hablaras, te decía que la post navidad sería una nueva ola de enfermedad, contagios y muertes y sin embargo, ahí estuvimos.

Ahora toca sufrir, pero percibo un sufrimiento diferente. Pasamos del miedo y la incredulidad de la primera ola, al hartazgo de la segunda y por fin, llegamos a la tristeza de la tercera.

Estas reacciones sociales me recuerdan a un proceso de duelo, que en vez de pasarlo en la primera ola en todas sus fases, asumiendo que hemos perdido una forma de vida que de momento no va a volver, vamos completando dichos pasos del duelo en cada una de las olas.

En la primera, aquel terror e incredulidad se asemeja a la primera fase del duelo, esa en la que quedas en shock y en principio, no puedes creer lo que está ocurriendo. En la segunda, llegó la fase de negociación y de ira del duelo, nos saltamos las normas, nos quejamos hasta la saciedad de los inconvenientes pero no llegamos a tomar conciencia de la realidad y por fin, llegó la tercera. Ahora sí, hemos llegado a la fase de tristeza, aquella en la que sabes que de esto no te escapas, que o ayudamos todos o esto termina con nosotros y el esfuerzo se traduce en soledad, en renunciar a las personas de tu vida, en renunciar a nuestra vida social y de ocio por completo. Ahora si, ahora la enfermedad está tocando en la puerta de todos y estamos escondidos en casa, tristes, lamentando el camino tal mal andado y por fin, nos acercamos a la fase de la aceptación.

Ahora es tiempo de coger el toro por los cuernos y de una vez, aceptar y adaptarnos a esto y si no queremos que este estado de tristeza se cronifique y se transforme en una patología psicológica, debemos ponernos manos a la obra para integrar una nueva forma de vida en nuestro día a día.

Teletrabajo, teleformación, teledeporte, teletodo…. en tu casa, sin salir, sin socializar y sin ayuda . Es lo que hay y la única forma es diseñar una vida que no te parezca absolutamente muerta, es plantándote delante de ti mismo y tomar conciencia de tu responsabilidad sobre ti y tu propia vida.

Diseña y agenda todo lo necesario para aprender a vivir así, responsabilízate de tu autocuidado y sobre todo, no te resignes y te rindas, esto significa una caída de brazos que te sumirá en un estado permanente de apatía que te llevará al auto-abandono. Aceptar no es resignarse, aceptar es hacerte cargo de lo que realmente está ocurriendo y a partir de ahí, hacer los cambios para adaptarte a la nueva situación

  • Traza tu tiempo para trabajar sin distracciones
  • Haz ejercicio físico
  • Piensa en algo nuevo para aprender y busca oferta formativa
  • Deja reservado un tiempo diario fijo para seguir en contacto social aunque sea a través de la tecnología, no te aísles
  • Diseña menús semanales para salir menos a comprar y sobre todo para alimentarte de forma más saludable, ahora tenemos tiempo de aprender a cocinar cosas nuevas.
  • Redecora alguna de tus estancias, puedes comprar todo por internet.
  • Medita y escribe cada día, esto te ayudará a evaluar tu estado de ánimo y a encontrar las necesidades básicas que debes cubrir.
  • No veas todo el día noticias, mantente informado pero no te satures.
  • Lee cada día, al menos unas pocas páginas
  • Si estás con familia, pareja, etc… aprovecha para pasar más tiempo con ellos en formas diferentes.

Este post recuerda al inicio de esto hace un año, pero es completamente diferente. Al principio de esto pensábamos que era cuestión de semanas/ meses, ahora ya sabemos que esto va a ser cuestión de años y cuanto antes te pongas en marcha, antes dejarás de resistirte y sufrir.

Dejar de victimizarnos, de echarle la culpa de todo a todos y por fin, asumir la responsabilidad que cada uno tenemos sobre nuestro propio bienestar, es uno de los grandes aprendizajes de esta época que estamos viviendo, en tus manos está…

Tomando conciencia, viviendo en coherencia…..