PERSONAS TÓXICAS

Todos hemos escuchado esta horrible etiqueta y casi todos pensamos: «bueno, eso existe pero yo no tengo de esas…»

Vamos siempre corriendo por la vida, con una serie de personas que llevamos de serie, o eso nos creemos. Algunas de ellas nos aportan alegría, otras paz, otras seguridad y otras, ay sí, esas otras nos aportan podredumbre.

Has oído bien: las personas tóxicas son personas podridas por dentro, podridas emocionalmente por falta de amor, por sentimientos muy profundos de soledad, por experiencias traumáticas sin resolver o por muchos motivos más que generalmente, inspiran la compasión de su entorno y aprovechan estas circunstancias para desarrollar un egocentrismo paranoico que los convierte en seres egoístas, manipuladores y desprovistos del mínimo sentimiento de empatía hacia los demás si detrás de cualquier acontecimiento, no sacan partido para su propio beneficio.

Son personas que disfrutan de una exposición de la parte más negativa de la vida, de las personas y de todo lo que pasa a su alrededor para así reforzar su propia visión contaminada y horrible de su propia vida.

Estas personas tienen buenas personas a su alrededor, personas que los aguantan estoicamente porque piensan que si ellos no están, no habrá nadie que los soporte y el ser humano, no puede quedarse solo. Las buenas personas no pueden abandonar a seres humanos que se quedarán en la más absoluta soledad y los tóxicos, los podridos, aprovechan esta circunstancia para vejarlos, para humillarlos, para menos valorarlos y finalmente, para amargarles la vida todo lo que puedan.

Pues déjame que te cuente, que estas personas TÓXICAS, que significa que infectan, son personas que como todo el mundo, merecerían una vida mejor, pero ni la tienen, ni con esa actitud la van a tener. Déjame que te cuente que estas personas tóxicas, insisto, que significa que infectan, son personas que absorberán todas las cosas buenas de las personas que se les acerquen, o por lo menos lo intentarán, y si no lo consiguen, intentarán hacerles daño.

Déjame que te cuente que estas personas tóxicas tienen unos sentimientos de envidia enfermizos hacia las personas que son felices o que al menos, intentan serlo. Estas personas desarrollan unos sentimientos de rencor y de odio hacia quienes intentan estar, a pesar de la carga que supone llevarles en la vida .

Por ello, cuando tomamos conciencia de que tenemos una persona de estas a nuestro lado, hay que aceptarlo, curar el dolor emocional que seguro nos han hecho y cuanto antes, debemos soltarlos, dejarlos ir para siempre y sin retorno. Esto no es un acto de egoísmo; es un acto de coherencia para contigo mismo entendiendo que por ser familia, amigos o por cualquier otra circunstancia, no estamos obligados a cargar con semejante podredumbre para el resto de nuestras vidas. Si sacamos la basura de nuestra casa cada día, ¿cómo vamos a permitir que otros nos echen la suya?

Podemos llegar a pensar que estas personas son monstruos, nos asustan, nos dan miedo y nos hacen un daño injusto e inexplicable. En realidad, son el fruto de sus propios monstruos.

Distancia, templanza y cordura… La vida es muy corta para desperdiciarla ocupando un solo pensamiento con este tipo de personas.

Sé que esto es fácil decirlo y difícil hacerlo, pero si realmente quieres tomar las riendas de tu vida y la responsabilidad sobre tu propia felicidad, es necesario.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia…