Y con este cerramos el círculo de la regulación emocional. El tercer bloque, conocido por el bloque verde o de la calma ,es el sistema que nos permite encontrar esos espacios de tranquilidad tan necesarios que nos produzcan emociones como son la confianza, la satisfacción y la seguridad.

Está enfocado hacia cosas tan fundamentales como son el autocuidado, la empatía, la calidez y la amabilidad, tan necesarias y escasas en muchas ocasiones en esta sociedad loca de las prisas.

Cuando tenemos desarrollado y atendido correctamente este sistema, podemos encontrar espacios para salir del rojo y el azul, reconfortando a nuestro cuerpo y nuestra mente, equilibrando las reacciones bioquímicas que aquellos ponen en marcha y que sabemos que sostenidos en el tiempo nos perjudican y sobre todo, nos permite entrar en momentos de reflexión sobre nuestra vida, su sentido y nuestro bienestar.

Este sistema permite que entremos en un espacio de encuentro con el «yo», tan olvidado con las carreras y el ruido de nuestro día a día y que si descuidamos demasiado, nos hace abandonar las necesidades más básicas que tenemos para nuestro bienestar y felicidad interior.

Los estado de calma cambian nuestro cerebro y su funcionamiento y si lo desarrollamos equilibradamente, establece un sistema de regulación física y psicológica perfecta para poder sobrellevar la vida, aún en situaciones difíciles, desde un espacio de reflexión y coherencia que nos ayudará a no precipitarnos en nuestras decisiones, ni caer en procesos de desánimo continuos que nos lleven a una patología psicológica posterior.

La meditación, es una de las herramientas más potentes que hay para desarrollar este sistema de equilibrio emocional. El entrenamiento mental que hacemos con la práctica de mindfulness cambia completamente nuestra forma de afrontar la vida porque cambia completamente nuestra relación con los pensamientos. Esta disciplina no persigue el cambio de pensamiento negativo a pensamiento positivo, ya que esto es tremendamente complicado y requiere de intensa terapia acompañados de profesionales para poder hacerlo. Las terapias de tercera generación como son el Mindfulness y las terapias basadas en el desarrollo de la compasión, nos permiten poner en marcha este sistema a través del entrenamiento de nuestra mente para estar presentes más tiempo y así, percibir todos los efectos que esto trae en nosotros.

Actitudes ya sobradamente estudiadas como son : el no juicio, la paciencia, la resiliencia, la asertividad y la compasión se desarrollan de una forma extraordinaria cuando somos capaces de cambiar nuestras continuas divagaciones hacia una toma de conciencia de cada momento, de la vida y de nuestra vida en particular.

Las personas que son capaces de jugar con los tres sistemas de regulación emocional de forma coherente, son personas que se conocen, se observan, aprenden de sus errores, tienen la capacidad de perdonar, se preocupan y ocupan de sí mismos y de los demás, se respetan respetando a los otros y sobre todo, viven desde el amor, que es lo que más sentido le da a nuestras vidas.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia