Esta semana te propongo una toma de conciencia de 10 pasos claves para entrenar tu paciencia:

1. No exagerar. Esperar un minuto más en pensar, “pasar el semáforo en verde no va afectar en nuestra vida. Así que permitámonos ese minuto”

2. Relativizar es fundamental. “Preguntarnos cómo de grave es realmente esperar y hasta qué punto esa espera puede merecer la pena, es la actitud principal para cultivar la paciencia”. Se trata de dar a las cosas la verdadera importancia que tienen.

3. Respirar, enfocarnos en la respiración como herramienta natural que nos conecta con el momento presente y que nos ayuda a evitar la puesta en marcha de nuestro diálogo interno negativo.

4. Asumir responsabilidades. En muchos casos, no nos enfada la situación sino algo que hemos hecho. Por ejemplo: A veces me despierto tarde porque atrasé el despertador varias veces y me levanto enfadado y metiendo prisa a toda la familia en el desayuno porque me siento mal conmigo mismo.

5. Ser coherente.

6. No ser tan exigente con uno mismo.

7. Pensar antes de hablar e incluso escribir. Esto nos ayuda a expresarnos con asertividad y sin dañar a otros.

8. Aprender a vivir en el presente, desterrando las comparaciones con el pasado y anticipaciones sobre el futuro. Mindfulness

9. Diferenciar lo que depende de nosotros y está en nuestra mano, de lo que no. Lo primero se gestiona a través del esfuerzo. Es fundamental entender que el esfuerzo es positivo y nos ayuda a conseguir nuestras metas sin depender de golpes de suerte ni de otros de forma exclusiva.

10. Lo que no depende de nosotros requiere del arte de la espera, de aprender a afrontar ese tiempo sin saber si lo deseado llegará o no, con una actitud de tolerancia y no de control, gracias a la relativización y a la búsqueda de alternativas o un plan b, en el caso de que no pueda ser.

Ahora piensan en aquellos momentos de tu día a día donde sabes y sientes que te invade la paciencia. Describe esas situaciones y a partir de ahí, analiza cual de estos puntos trabajarte en cada una de ellas.

Toma notas de tu plan en un lugar donde puedas consultarlo en cualquier momento, y en cuanto esas situaciones surjan, ponlo en marcha.

Escribe en tu diario sobre tus progresos.