A lo largo de nuestra vida, todos nos sentimos en algún momento decepcionados, engañados o traicionados por alguien.

Esta, es una emoción muy dolorosa que se despierta en una persona al incumplirse una expectativa previa, en torno al comportamiento de otra persona o a un acontecimiento en particular.

Siempre ocurre cuando esperamos algo concreto y depositamos una ilusión en ello.

Pero lo más interesante que debemos saber, es que esta emoción es un proceso interno y nada tiene que ver en realidad con la persona o con el hecho en sí. Sucede cuando alguien no se relaciona con las personas tal y como son sino tal y como piensa que deben de ser.

Lo que decepciona no es la persona o el hecho, es la expectativa previa.

Las emociones que acompañan una decepción son la ira, la tristeza, la frustración, el enfado.

Cuanto mayor el el vínculo o apego a la persona o a la situación sobre la que tenemos la expectativa, mayor será la decepción. De hecho, las personas que no nos importan, no nos decepcionan porque no esperamos nada de ellas.

Este sentimiento tan doloroso y difícil de manejar, puede emerger ante determinadas situaciones como son:

1.- Decepción por un engaño o traición. Se produce cuando una persona de nuestra confianza hace algo buscando su propio interés o beneficio a pesar de hacernos sufrir por ello. Este hecho nos hace sufrir mucho por el sentimiento de injusticia percibida

2.- Por el incumplimiento de una expectativa personal que no se realiza, en una sociedad donde nos cuesta mucho asumir que las cosas no ocurran como queremos y no sabemos manejar la frustración.

3. Por el comportamiento de una persona de la que esperábamos uno diferente, desde el plano en que pensamos que nuestra escala de valores es la válida para todos.

Las principales claves para manejar la decepción son:

  • No generarse demasiadas expectativas respecto a los demás
  • Aceptar de los demás su individualidad y libertad personal
  • Entender que los demás no son ni deben ser como yo pienso o creo que deberías ser.
  • Al construir expectativas y anticiparnos a los acontecimientos, debemos distinguir los que dependen y los que no de nosotros.
  • Identificar y canalizar las emociones asociadas.
  • Hablar de estos sentimientos con alguien de confianza nos puede ayudar a contrastar la situación
  • No debemos generalizar opiniones a raíz de esta experiencia

  • Aprender a perdonar y desprenderse de la culpa y las emociones negativas para no caer en sentimientos de rencor y resentimiento

Este sentimiento que tanto nos hace sufrir es inevitable, como inevitables son las expectativas y las ilusiones en la vida. Lo importante es saber que desde la consciencia, podemos entender estos sentimientos cuando aparece y disminuir ese sufrimiento ayudándonos a aceptar a los demás y a manejar nuestras frustraciones.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia.