El miedo a los cambios está directamente relacionado con nuestro estado de confort. Ese lugar absurdo, que nos somete dentro de nuestras creencias más limitantes, donde solemos acomodarnos en una vida que no nos llena y nos mantiene en unos estados de bloqueo permanente hacia los cambios.

Pero la vida va en dirección contraria y en su estado continuo de cambio, no cesa de mostrarnos aquellas cosas que necesitamos mirar de nuestro presente porque requieren de una revisión inminente. Suelen ser cosas que están dejando de tener sentido tal y como están, cosas que se están convirtiendo en un sin sentido en tu existencia y sin embargo, este miedo del que hablamos hoy, nos hace aferrarnos a todo lo que tenemos tal y como está con una resistencia enfermiza que nos hace sentirnos atados a todo lo «malo» que nos pasa, marcándonos para siempre e impidiendo que podamos salir de las situaciones más difíciles.

La pérdida de un ser querido, la ruina económica, la pérdida de nuestra casa, de nuestro trabajo, el enfado de alguien muy querido que decide no volvernos a ver, estas son cosas que nos dejan una huella imborrable y nos marcan como personas tristes, personas que ya no serán las mismas que eran, personas que ya ¿no tienen derecho a ser feliz?

Pues déjame que te cuente que todo esto no es cierto. Puede ser de otra forma completamente diferente a la que nos pensamos, entendiendo que todo lo que te pasa no te define como persona y nadie espera de ti que te conviertas en aquello que te pasa.

Biológicamente, estamos muy preparados para afrontar las situaciones difíciles y el estrés al que nos somete la vida. Hay personas que por naturaleza son más optimistas y otras más pesimistas, pero todos, absolutamente todos, podemos trabajarnos una actitud más positiva.

Ante situaciones de cambio, lo primero que nos vamos a encontrar es la incertidumbre, es decir, la pérdida de control ante lo que va a ocurrir. Este es uno de los miedos más relacionados con la resistencia a los cambios porque los seres humanos, nos empeñamos en una lucha sin tregua en controlar todo en nuestra vida y el desgaste de intentar controlar lo incontrolable, nos tiene amedrantados y con nuestro potencial escondido detrás de las cortinas, dejando pasar oportunidades para crecer y desarrollarnos encontrando el sentido de nuestra vida.

La incertidumbre, como miedo que es, debemos darle el tratamiento que ya hemos comentado alguna vez, es decir, he de hacerme una reflexión personal y analizar si ese miedo es racional y o irracional y a partir de ahí, definir mis estrategias de actuación y seguir adelante.

Además del tratamiento de la incertidumbre como miedo que es, debo trabajar mi actitud. Cuando nosotros nos abrimos a que en nuestra vida se vayan produciendo los cambios que correspondan, será cuando por fin salgamos de esa zona de confort y se pueda desplegar ese potencial que tenemos .

Curiosamente, el ser humano suele hacer este movimiento ante situaciones límite, donde ha rozado la pérdida de la vida, por propio instinto de supervivencia y todos conocemos personas, que han estado cerca de la muerte y su transformación ha sido espectacular. Pero ¿por qué esperar a estar en esa situación para descubrir mi verdadero potencial? a lo mejor, tu no eres de los que la vida le da una segunda oportunidad.

La actitud positiva no es optimismo enfermizo, mucha gente juzga el positivismo y lo compara con un estado permanente de pensar que todo es de color de rosa. Este concepto está totalmente equivocado

La actitud positiva ante al cambio, es una actitud de apertura, con aceptación, sin prejuicios y con disposición a afrontarlo, crecer y aprenden en el camino . Es abandonar la queja permanente para no enfrentarme a nuevos retos y asumir mi propia responsabilidad en ese cambio.

Que curioso, personas de las que te decía que han rozado la muerte y tienen un crecimiento espectacular, en sus procesos de enfermedad, se quejan mucho menos que las personas que van en el día a día, llenos de estrés y con vidas que no corren ningún peligro.

Como podemos entrenar esta actitud positiva

  • En primer lugar, debemos abrir los ojos y observar nuestra vida para que nos muestre esos cambios necesarios que necesitamos afrontar. Cuando estos cambios vengan de forma súbita, no podemos resistirnos mucho tiempo y aunque esto forma parte de nuestros duelos, toma conciencia de esa fase del duelo y camina en superar esa resistencia
  • Busca ambientes alegres. Si en casa no los tienes, busca fuera porque esta es una emoción que te limpia internamente y te ayuda a ver esa parte buena de los cambios. Los ambientes de tristeza crónica son tóxicos y enfermizos y nos paralizan para el cambio.
  • Atiende a tu tristeza, como una emoción adaptativa ante las situaciones que te van a tocar vivir, pero no te quedes enganchado en ella de forma permanente.
  • Respira o medita todos los días
  • Escribe sobre lo que te gustaría que pasara cada día para ese día, de esta forma , tu foco de atención va a cambiar hacia la dirección correcta del cambio.
  • Relaciónate con gente que te aporte
  • Toma conciencia de tus emociones
  • Cuídate, la alimentación y el descanso son fundamentales para afrontar estos momentos de cambio que nos desequilibran emocionalmente.
  • Se amable contigo mismo, como lo serías con los demás en la misma situación.

Todo este trabajo no nos quita tiempo ni nos aleja de la realidad, es una actitud para afrontar la vida con cierta resiliencia y encaminados a encontrar ese propósito de vida, que construya esa mejor versión nuestra con coherencia con la persona que somos en cada momento de nuestra vida.

Una pregunta sencilla para cuando estamos pasando un mal momento: yo, con todo esto que me está ocurriendo ¿ que puedo hacer, para que me puede servir? este sencilla pregunta nos ayuda de forma permanente a mirar hacia adelante y no esconderme ante los cambios.

El miedo es adaptativo y te previene, pero no le des el mando completo de tu vida y esa voz interna que te va recordar que tienes miedo, que solo te sirva para hacer un cuestionamiento evaluativo pero no para tomar tus decisiones. Vivir con miedo es parte de la vida, pero no vivir por miedo es muy triste.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia