En este mundo completamente deshumanizado en el que vivimos, cada día se producen imágenes como esta. Niños que intentan dejarlo todo a la desesperada para huir de la miseria y la desesperación de su lugar de origen. Niños que se juegan la vida para buscar una vida mejor en un país donde no se les quiere y que con suerte, como máximo aspirarán a realizar el trabajo que nadie quiere y que pagan de forma indigna.

Si, el sufrimiento es parte de la vida pero hay vidas y vidas. Este desequilibrio tan enorme entre el sufrimiento de unos y de otros, en función del lugar donde hemos nacido, debe servirnos para al menos, sensibilizarnos algo más y ser capaces de transitar nuestras situaciones difíciles con algo más de cordura, de tranquilidad y sobre todo, de coherencia.