ACOMPAÑAR EN EL SUFRIMIENTO

Una de las cosas que más nos cuesta y en la que ninguno nos queremos ver, es en el hecho de acompañar a alguien que queremos y que sabemos que está sufriendo.

Pero la vida no es un camino de rosas y casi todos nosotros , nos hemos visto, nos estamos viendo o nos veremos en una situación de esta índole.

Aunque nos gustaría, no tenemos control sobre el sufrimiento, ni nuestro, ni ajeno. Nuestros seres queridos sufren por determinadas causas y en estas situaciones, nos vemos en una posición extraña, de acompañantes en el dolor. En este rol, nos sumimos en una mezcla entre frustración, dolor propio por ver a nuestro ser querido sufrir y necesidad de fortaleza para sostener al otro.

Gestionar esta situación desde la conciencia puede hacer que seamos mucho más útiles para nuestro ser querido al tiempo que no incrementemos nuestro propio sufrimiento por no saber manejar la situación.

Unos de los puntos más importantes para poder gestionar esto, es el acompañar desde un lugar de confianza, sabiendo que la otra persona tiene sus propios recursos.

Si lo acompañamos desde ahí y desde un lugar de calma, se dan muchos aspectos útiles:

  • Con esa aceptación, transmitimos cierta normalidad
  • Validamos la emoción que la otra persona está experimentando y eso al otro le da tranquilidad.
  • Estamos transmitiendo esa confianza en el propio proceso y en la capacidad que la persona tiene para transitarlo.

Es como decir el mensaje de «Está siendo duro, lo entiendo pero puedes»

Hay veces que con la mejor de las intenciones, tendemos a distraerles y a sacarlos de ahí . Lo que en realidad estamos haciendo es transmitirle que lo que está pasando es muy malo y que hay mucha urgencia porque salga de ahí.

Debemos recordar siempre que ayudar es acompañar pero no sustituir su propio proceso.

Nosotros no somos responsables de lo que ocurre y no tenemos que solucionarlo, tenemos que estar en el lugar que nos toca.

Las palabras clave en este sentido y donde debemos identificarnos en estos procesos son: Acompañar-Sostener-Querer-Estar-Escuchar-Confiar

Una de las partes fundamentales en esta situación es la Escucha Activa, sin precipitarnos y sin dar consejos; la persona no se siente juzgada, le permitimos expresar sus emociones, invitamos a la reflexión con preguntas y no con soluciones. A veces, solo es suficiente estar en silencio, pero estar.

Acompañar implica dejar nuestra perspectiva un poco aparcada ante la situación y no querer imponerla.

Es especialmente importante que mantengamos la atención para CAPTAR en la persona que sufre:

  • Necesidad de hablar
  • Necesidad de localizar y expresar emociones
  • Necesidad de acompañamiento con presencia o con espacio para estar solo.

No querer que el otro no sienta lo que siente

Está bien preguntar:

  • Qué necesitas de mi
  • En que te puedo ayudar

Otro aspecto muy importante y del que no solemos tomar conciencia es el auto cuidado como acompañantes que sufrimos a través de :

  • Autocompasión
  • Reconocer nuestra frustración
  • Buscar espacios para recargarnos de energía
  • Ser amables con nosotros mismos
  • El dolor de la gente que queremos nos quiebra; debemos ser conscientes de nuestras propias emociones.
  • No perder la conexión con nosotros mismos.- Tendemos a descuidarnos
  • No sentir culpa por ver que el dolor está en otro y no en mi.

En los momentos de crisis, nos acompaña la soledad. Ojo, si estás acompañando el dolor, comparte tu propio dolor con alguien de confianza.

Recuerda: Todo pasa, todo es dinámicoAcompañar es un gesto de amor.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia