Esta semana te voy a pedir que estés presente en tus juicios. Tu cerebro, de forma inconsciente, tal y como comentaba en el post, intenta etiquetar todo lo que ves como medio de protección básico desde nuestro cerebro reptiliano.

Cuando te sorprendas emitiendo algún juicio sobre otra persona, sea bueno o malo, intenta tomar conciencia de dicho juicio y si te es posible, recuérdalo o apunta lo que piensas y dices.

En casa, tranquilamente, analiza que comportamientos, situaciones son las que provocan ese juicio y analiza tus posibles sombras. Es un ejercicio que encuentra resistencias pero en realidad es sencillo, solo necesitas conciencia, paz, amabilidad para contigo mismo y honestidad.