Los seres humanos somos seres sociales y por lo tanto, nuestra conexión con nuestros iguales es crucial para la propia supervivencia.

Hay una herramienta natural de conexión, de la que conocemos poco sus beneficios y hoy me gustaría profundizar en ella. Es el poder de la sonrisa.

La sonrisa, es un gesto expontaneo universal, común a todas las culturas y religiones, inherente al ser humano que indica que nos sentimos bien. Hasta aquí lo que conocemos .

Pero ¿sabes que la sonrisa consciente tiene grandes beneficios físicos y psicológicos ?

La sonrisa es una fuente de felicidad, no solo cuando nos sentimos felices. Este circuito también funciona en sentido contrario. Si nosotros, cuando no nos sentimos especialmente bien, intentamos sonreír nos sentimos mejor y aún más, cuando sonreímos, generamos una sensación de bienestar para quien recibe esa sonrisa.

Hay culturas en el mundo, donde la sonrisa está completamente integrada, independientemente de un estado de bienestar o felicidad, tan solo es una herramienta de amabilidad y conexión necesaria que hace que, independientemente de la situación externa, se le da protagonismo al ser humano y sus relaciones con otros seres humanos por delante de la situación externa. En nuestro país esto no es así, generalmente, cuando sonreímos hasta podemos causar incomodidad inicial pero la experiencia y sobre todo la ciencia, nos dice que sonreír es positivo y muy beneficioso para nuestra salud.

La madre Teresa de Calcuta nos dijo: «la paz empieza con una sonrisa». La sonrisa es la distancia más corta entre dos personas.

Existen distintos tipos de sonrisa, hay una sonrisa solo con los labios y con éstos cerrados, donde transmitimos un gesto de conexión forzado y que se detecta como falso. La sonrisa que sale del corazón, aunque sea consciente, es la que produce ese estado de conexión y bienestar, se produce con los labios separados, mostrando ligeramente los dientes y entrecerrando un poco los ojos.

Cuando sonreímos aumentamos las hormonas que nos dan ánimo y placer y reducimos las asociadas al estrés. Además, la sonrisa tiene la propiedad de ser contagiosa, por lo tanto, todos estos beneficios los sentirán las personas que te la devuelvan.

Podemos hacer de la sonrisa, un hábito de conexión con todas las personas que interactuamos en nuestro día a día y así garantizarnos esta presencia hormonal positiva en nuestro organismo, además de la conexión con las personas que hará que tu día a día sea mucho más agradable.

Ir por la vida regalando sonrisas, no solo te hace parecer más amable, también hace que los demás se sientan bien en tu compañía. No te asombres si de pronto afloran gestos demasiado amistosos ya que por desgracia, no tenemos este hábito demasiado instaurado en nuestra sociedad y hay personas que se descolocan cuando reciben una sonrisa regalada.

Sonríe a tus seres queridos, a tus amigos, a los conocidos y desconocidos. Esto hará que tus relaciones personales mejoren considerablemente y además, descubrirás una parte preciosa cubierta en los conocidos y desconocidos con los que antes no habías conectado. Cuando damos, recibimos y eso hace que todo encaje.

Sonreír en el trabajo irradia amabilidad y seguridad y sobre todo, hace que no se generen ambientes de tensión y tristeza asociados a la obligatoriedad de la actividad laboral que muchas veces la llevamos como una losa de esclavitud absurda pero que nos amarga la existencia.

La sonrisa causa admiración, porque cuando una persona nos sonríe es una persona que se abre a nosotros, que conecta y que nos acepta. No mucha gente nos da esta oportunidad en la locura de vida que llevamos. Con un sencillo gesto, un gran mensaje, este es el gran poder de la sonrisa.

Mientras más grande y frecuente sea tu sonrisa, mayores serán los cambios que notes en tu día a día.

Tomando conciencia , viviendo en coherencia…