Todos los que hemos iniciado un proceso de integración de Mindfulness realizando un taller de 8 semanas del modelo MBSR, terminamos súper motivados para meditar cada día y para el resto de nuestra vida.

Pero la experiencia, nos cuenta algo muy diferente. Durante el taller, nuestro instructor, nos manda tareas semanales que hace que de forma experimental, entendamos los beneficios de la disciplina y nuestra visión de la vida, empieza a cambiar hacia un punto de conciencia que nos produce mucho bienestar.

De alguna forma, durante el proceso del taller, hacemos un preciso viaje de encuentro con la persona que somos y descubrimos o empezamos a descubrir, partes de nosotros preciosas y llenas de potencial que nos pueden ayudar muchísimo en esta vida tan cambiante.

Terminado el taller, intentamos mantener nuestra práctica de meditación pero la realidad es que poco a poco, la mayoría de los alumnos que pasan por los talleres, van desconectándose con su práctica y terminan por abandonar.

¿Por qué algo que nos beneficia tanto, lo dejamos en un segundo plano y definitivamente lo abandonamos?

Durante el taller, hablamos mucho de nuestros automatismos, tanto de pensamiento como de actuación. Estos, vienen determinados por aprendizajes fijados en nuestro cerebro a través de creencias y de experiencias y aunque durante el curso, vamos metiéndonos en nuestro interior y descubriendo esas creencias que nos hacen actuar en contra de nuestras propias necesidades, la realidad es que en 8 semanas, no tenemos tiempo de hacer un proceso demasiado profundo al respecto.

De hecho, bajo mi prisma personal y basado en mi propia experiencia, estamos toda la vida indagando y descubriendo cosas nuevas en nuestro interior. Por ello, si nos dejamos llevar y no insistimos con una disciplina fuerte sobre la práctica meditativa, casi seguro terminaremos por abandonarla, con la sensación de que también nos abandonamos a nosotros mismos.

Los que habéis pasado por mis talleres, sabéis que para reforzar lo aprendido en ellos, después, tenéis el libro y este blog para seguir trabajando con una guía que haga que con un poco de disciplina, no te desconectes pero es cierto que nos falta el paso definitivo.

Al final, para una persona que tiene o desea tener el hábito de la meditación integrado completamente en su vida, es necesario tener un lugar de referencia donde acudir de forma periódica para su práctica meditativa. Un lugar donde compartir y conectar de nuevo con el maestro y los compañeros de viaje, un lugar donde encontrar un espacio de libertad para compartir y practicar sin sentirnos solos, un lugar donde encontrar esa motivación que nos facilita esa disciplina tan necesaria.

Para ello, te cuento que hemos creado ese espacio. Desde el Centro Global Salud, un centro multidisciplinar dedicado a la salud y el bienestar de las personas, se ha creado un espacio semanal donde los usuarios podrán ir a practicar meditación en sesiones guiadas, de una hora de duración entre introducciones, práctica y reflexiones compartidas y donde podremos hacer ese anclaje a esto que tanto nos beneficia.

En la parte de Noticias y enlaces de interés de este video, te muestro mediante un video como puedes pertenecer a este grupo de trabajo.

Somos seres humanos y por naturaleza somos seres sociales. Estos espacios de silencio y quietud, compartidos refuerzan y estructuran nuestra experiencia con más riqueza y nos motivan para integrarlo en nuestra vida y no abandonarlo.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia…