Uno de los encuentros más interesantes que he descubierto en estos últimos años, es la necesidad de autocuidado que todos los seres humanos tenemos y que tan olvidado está en ocasiones.

Una creencia antigua, rancia y absurda nos ronda a partir de cierta edad y nos habla de que es más importante cuidar de los demás que de nosotros mismos. Creencia hipócrita en primer lugar, ya que por instinto de supervivencia siempre vamos a tener una necesidad interna de cuidarnos y protegernos que rema a contracorriente, creencia inútil ya que realmente, salvo en la edad más infantil, nadie puede cuidar de nosotros como nosotros mismos y finalmente, creencia interesada, ya que no busca un servicio hacia los demás altruista sino que oculta un cuidado hacia los otros buscando la aprobación externa y como consecuencia, sentirnos valorados y queridos.

Si fuésemos capaces de apartar a un lado esa creencia entenderíamos algunas cosas importantes como que :

  • Tomar conciencia de la necesidad de cuidarnos a nosotros mismos no es una actitud egoísta sino natural.
  • Nadie puede cuidar de nosotros como nosotros mismos que somos lo que conocemos y entendemos nuestras necesidades básicas.
  • Si no cuidamos de nosotros mismos, estamos dejando de manifiesto que nuestras necesidades no tienen el valor de las necesidades de los otros y por lo tanto, no podemos pretender que otros le den ese valor
  • Responsabilizar a los otros de nuestro bienestar y cuidado es poco menos que absurdo y esa si es una actitud egoísta y pasiva.
  • Cuidar de otros no va a hacer que te valoren más y mucho menos que te quieran más. Cuando cuidamos a otros por encima de nuestro autocuidado, nos convertimos en «sirvientes» al servicio de los otros y anulamos nuestro bienestar en pro del bienestar de los demás.
  • Nuestra autoestima no será nada saludable si no estamos pendientes de nuestras necesidades y les damos la atención que merecen.
  • No es egoísmo, no es ponernos por encima de los otros. Es ponernos al mismo nivel de los demás.

Adoptar determinados roles de madres, padres, hermanos, hijos, amigos CUIDADORES, son roles que suelen terminar siendo bastante tóxicos, con relaciones sometidas a chantajes emocionales y nada saludables para el bienestar de nadie.

En ocasiones, confundimos el amor con ser cuidados, confundimos la generosidad con creencias interesadas y sobre todo, olvidamos que la persona más importante de nuestras vidas, somos nosotros mismos. Pasarán personas muy importantes por nuestra vida, sin embargo, desde que nacemos y hasta que morimos, somos nosotros los que estamos siempre y ser capaces de cuidarnos nos dará la seguridad que necesitamos. Solo podemos amar a los demás si sentimos que nos amamos a nosotros mismos en primer lugar.

No hay gesto más amoroso que cuidarnos para ser capaces de cuidar a otros.