Como contábamos en el post de esta semana, la escritura es uno de los métodos más potentes para fijar determinadas cosas en la conciencia de nuestro cerebro.

Cuando queremos trabajarnos un flujo constante de dopamina que nos ayude a estar motivados en un objetivo concreto, debemos ir apuntando nuestros pequeños logros y sus sensaciones.

Por ejemplo: yo ahora, me encuentro en pleno proceso de volver a la natación. La practico cada día de la semana a las 7 en punto. Para ello, he de levantarme a las 6 de la mañana y me cuesta un poco esa primera sensación de pereza cuando suena el despertador. Una de las cosas que hago cuando termino de nadar, antes de empezar mi trabajo, es escribir unas líneas en mi diario de mis logros y sensaciones ese día en el agua y tras el ejercicio.

Recuerda que la dopamina se segrega cuando tu cerebro toma conciencia de que avanzas hacia algo bueno. Escribir todo lo bueno que va ocurriendo cada día tras mi tiempo en el agua, hace que cuando vaya a sentir esa pereza a las 6 de la mañana, mi cabeza me empuje hacia lo que quiere, que es nadar y sentir esas sensaciones tan buenas. Produzco la dopamina en ese instante, cuando la necesito, antes de realizar mi objetivo.

Elije un objetivo que tengas en mente o comenzado y cada día, tras realizar lo que corresponda para conseguirlo, escribe sobre tus pequeños logros y tus sensaciones internas. Notarás que cada día te cuesta menos arrancar