Cuando empezamos a trabajar en un objetivo, muchas cosas nos rondan en nuestra loca cabeza.

Nuestro diálogo interno es arrollador y pone en duda una y mil veces nuestra capacidad para conseguirlo.

Quiero invitarte a que esta semana, en los tiempos que dediques a la consecución de ese objetivo, puede ser de trabajo, de deporte, una dieta o cualquier otra cosa que quieras trabajarte, lo hagas en conciencia plena.

Por ejemplo y volviendo a mis tiempos en el agua. La natación en un deporte donde solo oyes el sonido del agua y tus únicas vistas son el fondo de la piscina. Esto da tiempo a que tu cabeza te cuente mil veces los inconvenientes que tiene ese momento, se te pasa de todo por la mente y si no centras tu atención, la coordinación y el peligro de una lesión por hacer una mala técnica, están a flor de piel, por no hablar de la tortura que puede ser ese diálogo interno.

En esos instantes, yo me centro en poner atención plena en mi cuerpo, en sus movimientos, como acompaso el movimiento de brazos y piernas con la respiración y ese leve giro de mi tronco para no forzar la articulación del hombro. Es absolutamente maravilloso entrar en conexión con todo lo que interviene para hacer un deporte de forma correcta. Tu cuerpo, tu respiración, tu mente, todo está a disposición de ese instante, de ese objetivo que es «entrar en la zona» como se dice en deporte; llegar a ese punto donde solo eres ese movimiento perfectamente conectado y dando su mayor rendimiento sin un sobre esfuerzo que pueda dañarte.

Traza tu objetivo, dedícale el tiempo diario que requiera y sobre todo, hazlo en conciencia plena. Estás entrenado y puedes hacerlo.