Esta semana te propongo que le escribas una carta a tu yo adolescente. Cuéntale como te ha ido, las cosas que has superado, las decepciones que te has llevado, cómo has crecido.

Háblale de que tan poco era para tanto aquello de llegar a la edad adulto. Devélale algún secreto del futuro y sobre todo, recuerda todo lo que pasaba por tu cabeza en aquella edad.

Recuerda como era tu relación con el mundo y contigo mismo y cuéntale como ha cambiado el cuento.

Esta carta te va a conectar con la edad de tus hijos, que desde hace más de 2000 años, tenemos conciencia de esa distancia abismal entre adolescentes y adultos y sin embargo, no hemos superado estas barreras.

Tomar conciencia de la realidad de nuestros hijos, nos ayuda a mejorar la relación con ellos.