Esta semana te invito a que hagas una reflexión personal desde tu memoria. Siéntate delante de esa hoja en blanco y recuerda y escribe aquel primer día de trabajo. Describe tus emociones, tus pensamientos, tus sensaciones. Cuéntate como fue, como llegaste ahí y sobre todo, que significaba para ti, empezar tu vida laboral .

Pasados unos años, reflexiona sobre tu vida laboral. Analiza los cambios en tu actitud, tu visión y sobre todo, como afrontas tu día a día con tu actividad laboral. Cuéntate lo que supone para ti, lo que te aporta y sobre todo, analiza tu nivel de satisfacción en el global de tu vida.

Tomar conciencia de los cambios en nuestra visión de nuestra actividad laboral, nos ayuda a poder trabajarnos en aquellos puntos donde detectemos sufrimiento innecesario .

Recuerda que pasamos un tercio de nuestra vida de adultos en el trabajo y por lo tanto, hemos de trabajarnos el encontrar sentido a lo que hacemos con una visión de satisfacción y bienestar suficientes para no amargarnos por el hecho de trabajar.