Esta práctica, como sabes, se trata de tomar conciencia en nuestras rutinas diarias.

Cada vez que hables o veas a alguna de tus personas favoritas, toma conciencia de lo afortunado que eres por tenerla en tu vida.

Toma conciencia de cómo te habla, de cómo te mira, de cómo te quiere.

En muchas ocasiones sentimos soledad, y no es porque estemos solos sino porque no nos atendemos en nuestras necesidades internas y externalizamos esa responsabilidad.

En realidad esto es más un trabajo interno y no de los que te rodean, pero es cierto, que cuando nos sentimos caídos, solo tenemos que llamar a una de estas personas y tendremos esos brazos amigos para recogernos.

Tomar conciencia de ello, te da la fuerza necesaria para buscar aquello que dentro de ti no está bien y poder atenderlo.