Post Semanal

Y nos devolvieron la vida…

Me siento a escribir esto un día de Viernes Santo, el día en que tomé conciencia de que nos devolvieron la vida, tras la pandemia, tras aquel pequeño virus que puso en jaque a toda la humanidad y me hago algunas preguntas:

Invadida por la emoción, paseando por las calles de mi ciudad, pletórica, engalanada, llena de sus gentes, con ese sonido de los tambores de la joya de procesión de los Salzillos, con sus flores, con su sol.

La ciudad brilla, sus gentes hablan, gritan, ríen, gozan y yo me pregunto, ¿se nos va a olvidar aquello que pasamos? hoy parecía que si, parecía que no exitían los terrores iniciales, las distancias de seguridad, las mascarillas incluso, no existían los llantos por tantos muertos, los duelos sin hacer y sobre todo, no existían aquellos dos años sin vida, sin besos, sin abrazos, sin fiestas, sin bandas de música, sin nazarenos, sin pasos, sin nada…

Pero esos dos años no se pueden borrar, no debemos dejarlos borrar de nuestras mentes, porque esos dos años han tenido mucho para todos. En esos dos años nos hicimos conscientes de la impermanencia de la vida, si, todo cambia sin que tengamos control alguno. Por mucho que prentendamos aferrarnos a algo o a alguien, la vida te lo puede quitar en cualquier momento.

Proyectar nuestra vida, nuestro éxito, nuestra felicidad en el futuro, solo nos hace perdernos nuestro presente, eso que es lo único que tenemos seguro, que nos pertenece y que nadie ni nada nos puede robar. El resto, es todo un sueño, un puñado de expectativas que hacen que dibujemos un presente nublado, donde un futuro incierto condiciona nuestras decisiones sin que seamos conscientes de que ese presente es lo único que tenemos.

Nos situamos en vivir cada día, nos reinventamos para divertirnos de otras formas, nos centramos en estar más en familia, conocimos a los héroes de la vida real y sobre todo, nos hicimos conscientes de la suerte que teníamos por estar vivos.

El miedo es la sensación más odiosa que inevitablemente, nos acompaña durante toda nuestra vida y ese miedo, estos dos últimos años han dominado nuestra existencia, miedo a no recuperar nuestra vida, miedo a ser una de las víctimas de este virus, miedo a perder a alguien, miedo a perder nuestro trabajo, tanto miedo. No se trata de vivir así, inmersos en el miedo pero si de no olvidarlo, de no olividar que el miedo está ahí para protegernos, para recordarnos que hemos de cuidarnos y sobre todo, para equilibrarnos emocionalmente ante la incertidumbre.

No olvidemos al miedo, no olvidemos vivir el presente y sobre todo, no olvidemos la suerte que tenemos de estar vivos. Cada día es un regalo, aprovéchalo.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia…

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1 comentario

  1. Carmen

    Muy buena reflexión. ¡Gracias por compartir!

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