Dentro de una búsqueda permanente que hacemos de la felicidad, la plenitud o como queramos llamar a ese anhelo permanente del ser humano para dar sentido a su vida, necesitamos hacer una parada para dar coherencia a nuestros principales valores.

Entendiendo por valores, aquellos aspectos de nuestra existencia que marcan nuestros afectos, nuestra labor en esta vida, nuestra interacción con el entorno y la relación que entablamos con nosotros mismos.

La familia, el trabajo, los amigos, el autocuidado, la espiritualidad, la pareja y la sociedad, pueden ser aspectos que podamos evaluar para tomar conciencia de cómo estamos.

En la familia, las creencias hacen que tengamos un concepto adquirido del valor de ésta arraigado desde nuestro entorno de la niñez. Sin embargo, en la edad adulta, acompañados generalmente por otra persona, configuramos un modelo de unidad familiar diferente al de aquella niñez, en una mezcla de nuestras creencias , nuestras experiencias y las de nuestra pareja. Debemos hacernos conscientes de los valores teóricos y reales que le damos en nuestro día a día, y así poder definir las necesidades básicas que estamos cubriendo o no .

En el trabajo, debido a la herencia de generaciones anteriores de posguerra, tenemos una creencia que busca la seguridad económica por encima de todo en nuestros objetivos laborales. Esto en muchas ocasiones nos aleja de nuestra pasión, nuestra misión y nuestra vocación, centrando tantas horas de nuestra vida y nuestras capacidades a nuestra profesión. Dejamos muchas necesidades básicas que tienen que ver con la realización personal desatendidas y la sensación de vacío en este aspecto, nos sumirá en apatía en la voluntad de dejar un legado profesional en nuestro paso por la vida.

En los amigos, el exceso de responsabilidades nos hace abandonar estos valores tan importantes en algunas épocas de la vida. Este valor que se forja como uno de los más importantes durante nuestra juventud, se va difuminando en la vida adulta y si no estamos algo atentos en este sentido, podemos perder la oportunidad de tener un círculo de seguridad que refuerce nuestra autoestima, que nos haga salir de nuestra rutina, de nuestra zona de confort y sobre todo, que perdamos la oportunidad de elegir esa «familia» no impuesta con los que nos sentimos acompañados, arropados, comprendidos y respetados en todas las situaciones .

La pareja es otro de los afectos más importanes de nuestra vida. El amar y sentirnos amados, nos aporta seguridad, confianza y autoestima. Nuestra percepción de la pareja cambia mucho a lo largo de nuestra existencia y ser capaces de encontra el equilibrio entre nuestras necesidades y las del otro, sin desarrollar sentimientos de posesión, serán claves para que nuestras relaciones sean duraderas en el tiempo y no sufran desgastes por seguir prototipos anticuados que ya sabemos como terminan.

En cuanto a la espiritualidad, resaltar que aunque tenemos la idea de que ésta va acompañada de determinadas creencias religiosas, no es del todo cierto. el ser humano necesita conectar con esta espiritualidad que le ayuda a crecer y localizar herramientas internas muy importantes que le ayudarán en las dificultades. Además, este aspecto espiritual del ser humano lo conecta con el resto de humanidad compartida, identificándonos con los otros, en su alegría y su dolor y así poder comprender mejor nuestra propia existencia.

La sociedad, como último de los valores a reflexionar en esta búsqueda de la coherencia con nuestro ser es uno de los aspectos que más abandonados tenemos en esta vida de locos que llevamos. Aspectos como la conexión con la naturaleza, aficiones, acciones altruístas, etc… son puntos de anclajes a grupos de interés y que nos conecten con un entorno social determinado. Esta sensación de pertenencia nos situará en un grupo donde encajemos y sintamos que somos aceptados, comprendidos y acompañados en las cosas que nos gustan.

La reflexión sobre estos valores, sobre el peso que les damos en nuestra vida y sobre todo, el abandono de alguno o algunos de ellos, nos ayudarán a definir y atender nuestras necesidades básicas para vivir mejor.

Tomando conciencia , viviendo en coherencia….