Esta semana nos situamos en el km 0. Ese instante tan extraño, donde algo malo, algo que nos ha hecho sufrir durante mucho tiempo, se termina, por fin se acaba.

Cuando las cosas dolorosas no dependen de nosotros y se instalan en nuestra vida, para poder aguantar, de alguna forma las normalizamos en ella y llegan a formar parte de nuestra zona de confort.

Dolor, pero controlado. Aprendemos a vivir con nuestro dolor, con nuestra incertidumbre, con nuestras tristezas, con nuestras frustraciones.

Pero la vida es muy generosa y en las malas situaciones, el tiempo juega a nuestro favor. Un día, sin esperarlo, sin darte cuenta, todo acaba. Los astros se ponen de acuerdo y aquello que te restó tanta energía cuando lo rechazabas, aquello que te pareció horrible y que se instaló en tu vida, sin permiso, se desvanece por completo y en un instante, se acabó.

Somos seres que huímos del sufrimiento y para ello, el miedo a la incertidumbre no es bienvenido. Cuando esa parte de nuestra vida, esa que llegó y se quedó, se convierte en algo normalizado, la instalamos en nuestra llamada zona de confort. De alguna forma, se contradice con la huída permanente del sufrimiento que hacemos, pero la sensación de seguridad que nos aporta lo conocido, aunque no sea bueno, termina por ganar la batalla.

El día que esa situación termina, el día que acaba todo, nos sentimos algo perdidos. El sufrimiento se va, pero la incertidumbre ante una nueva época entra por la puerta y nos produce esa incomodidad conocida como miedo. La pérdida de control nos pone nerviosos, nos hace sentir vulnerables y de alguna forma, nos resistimos a este cambio.

Pero el fin del sufirmiento hay que abrazarlo, hay que celebrarlo y sobre todo, hay que vivirlo. La incertidumbre de nuevos momentos, nuevas épocas, nuevas circunstancias si van precedidas de sufrimiento, nos deben llenar de esperanza, de curiosidad y sobre todo, de ilusión.

No tengamos miedo, solo dejemos que la vida nos sorprenda una vez más y seamos pacientes ante lo que tenga que traernos de nuevo.

Los años pasan y lo maravilloso de seguir vivos, de estar aquí, es que cada día se presente lleno de oportunidades, oportunidades de vida y anclarnos a las zonas de seguridad, nos ancla a situacione de sufrimiento o peor aún, nos impide acoger lo nuevo que venga.

Mi propuesta para esta semana es que a través de la conciencia, nos situemos en una de esas circunstancias negativas, que terminan o están terminando y a partir de ahí, soltar .

La meditación nos puede ayudar a pasar este trance sin desorientarnos y focalizando la atención en dar esos primeros pasos y avanzar , siempre hacia adelante. Di adiós a ese sufrimiento, ya pasó…

Tomando conciencia, viviendo en coherencia.