Esta semana he participado en un foro de empresas donde salió de nuevo a debate la juventud.

Todos los empresarios están muy preocupados por la actitud de nuestros jóvenes ante una oportunidad laboral. Se les critica que les interese su bienestar desde el principio y que no acepten un trabajo que no les aporte gran cosa por un sueldo que consideran bajo.

En mi trabajo con los jóvenes, a través de los talleres para adolescentes, estoy encontrándome una generación absolutamente maravillosa cuando les dejas expresarse en libertad. Son curiosos, son inteligentes, son muy hábiles en tecnología y sobre todo, tienen un espíritu crítico que les hace ser absolutamente apasionantes.

Sin embargo y como ha ocurrido toda la vida, el mundo adulto no les da la oportunidad de mostrarse. Los adultos, que nos creemos en posesión de la verdad absoluta y tercos como una mula, nos empeñamos en que una persona joven piense, decida y actúe como una persona de cierta madurez y esto amigos, es absolutamente imposible.

Para quien no lo sepa, la parte prefrontal del cerebro de un ser humano, no termina de madurar hasta los 21 años en las mujeres y hasta los 25 en los hombres. Cuando un chaval accede a su primer puesto de trabajo, además de tener una filosofía de vida a años luz de la de sus mayores, aún no tiene plenas capacidades de decisión y de toma de conciencia de las consecuencias de sus decisiones.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que estas nuevas generaciones de profesionales, han crecido en un estado de bienestar, sobre protegidos y en una sociedad donde no se les ha transmitido ese espíritu de sacrificio y sufrimiento que a nosotros, nuestros padres de la post guerra si nos transmitieron.

Todos queremos hijos perfectos, titulados, que hablen idiomas y sean de esa élite ridícula que tanto nos obsesiona, asociada a la calidad de vida, habiendo olvidado por completo, sus aptitudes, su potencial y sobre todo, su vocación. Nadie quiere hijos fontaneros, carpinteros, soldadores, oficios que ahora se pagan a precio de oro, pero preferimos hijos licenciados con máster que trabajen 10 horas diarias por 900 euros y terminen hinchados a pastillas para la ansiedad como nosotros.

No tengo claro quien ha perdido aquí el norte.

Una propuesta, escucha, pero escucha de verdad a tus adolescentes y dale la oportunidad de mostrarse…

En el mundo de la empresa hay que hacer una reflexión de gran profundidad y cambiar esas Culturas de empresa anticuadas, con estilos de liderazgo basados en la presión y el miedo e ir a empresas más conscientes, donde la Responsabilidad social, el medio ambiente y el bienestar del trabajador, formen parte de la estrategia de configuración del negocio. Esta va a ser la forma de que puedan captar y retener talento, tan cotizado y escaso en estos momentos, o eso creemos. El talento está, preparado sobradamente, pero ese talento busca trabajar y ser feliz al mismo tiempo, en manos de los empresarios está.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia