La soledad es un estado en el que un individuo está en asusencia de compañía, pero también es un sentimiento de desamparo y tristeza a pesar de estar acompañado por otras personas. Así de extraños somos los humanos y nuestros sentimientos.

Necesitamos de otros seres humanos para vivir y por ello, a través de nuestro instinto de supervivencia, cuando sentimos que no estamos acompañados de otros, en un entorno de seguridad y confianza, nos sentimos solos.

Este sentimiento nos genera incertidumbre, inseguridad, tristeza y desesperanza. De esta forma, se convierte en un sentimiento muy negativo y a través de la historia, se han forjado creencias muy arraigadas sobre el rechazo a la soledad.

La realidad es que la vida, tarde o temprano nos trae estos momentos de soledad. Cada vez que perdemos a un ser querido, la marcha de alguien a quien tenemos aprecio, una ruptura amorosa, son múltiples las situaciones en las que no vamos a poder evitar este sentimiento de soledad no elegida.

Pero como con cualquiera de los sentimientos, podemos tener diferentes actitudes ante las situaciones difíciles y esta, es una de ellas.

En nuestra vida diaria, sin que nos pase nada extraordinario, es muy interesante buscar momentos de soledad elegida para entrenar nuestra mente. Hacer cosas solos, tomar decisiones solos, divertirnos solos, son cosas que harán que vayamos generando cierta resiliencia y capacidad para afrontar la vida en un posición menos vulnerable, menos dependiente de otros y sobre todo, con cierta seguridad en nosotros mismos.

Cuando uno sabe estar solo, en esos momentos difíciles, donde los sentimintos de soledad no elegida llegan, son mucho menos dolorosos y por supuesto, son momentos que podemos aprovechar para hacer un proceso de encuentro personal tan necesario y bello siempre.

El estar solos nos hace encontar todo lo que somos, nos hace buscar toda nuestra fortaleza y nuestra capaciadad para atender nuestras necesidades. La soledad elegida es una tremenda oportunidad de crecimiento, de desarrollo y sobre todo, de preparación para los estados de soledad inherentes a la vida y que no elegimos.

La meditación es un estado de soledad, lleno de oportunidades para encontrarnos con la persona más importante de nuestra vida y empezar a disfrutar de ella.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia…