Esta semana mi propuesta va sobre nuestros apegos. Hacer un ejercicio por escrito sobre cuales son las cosas que nos cuesta soltar, nos hace tomar conciencia de esos puntos donde nos podemos trabajar en este sentido.

Un primer paso muy interesante tras localizar esos puntos de nuestra vida que tanto no cuesta soltar, es hacer una carta de despedida, por ejemplo, a nuestros hijos niños para darles la bienvenida a los hijos adultos, a nuestros padres jóvenes para darles la bienvenida a nuestros padres ancianos, a nuestras parejas de los primeros años, para darle la bienvenida a nuestra pareja consolidada, a un rol social o laboral, para acoger a un puesto nuevo, cualquier punto que detectemos que se queda peligrosamente anclado, nos puede hacer sufrir con lo que es muy interesante intentar hacer esta despedida.

Te deseo grandes despedidas…