Post Semanal

6:30 de la mañana, suena el despertador ….

He dormido maravillosamente bien, mi cuerpo necesitaba el descanso, cada día lo necesita más. Mi mente me dice: ¡Vamos, estás en el Camino!…

Todo mi cuerpo se activa de repente, no me da pereza aunque al poner los pies en el suelo, algún dolor acompaña. Los pies se están resistiendo, los isquios, el piramidal, los gemelos, nombres de partes del cuerpo que estos días me acompañan, todas con tensión, con dolor y los pies, ay mis pobres pies.

De pronto pienso, uff, estoy molida y hoy tocan…. km

Tras un buen desayuno, arrancamos la marcha. En los primeros km me siento pesada, sigo con sueño pero el grupo que me acompaña me activa.

Risas, alegría, miradas de cariño, de cuidado…. el grupo no, el grupazo. Arrancamos la marcha y me siento bien, conforme los pies y las piernas calientan, me siento activa y tras algún km, entramos en el bosque.

Aquí empieza la magia, ese olor, esos colores, esas sombras, esos sonidos, todo, abosolutamente todo te envuelve y te arropa. El cuerpo conecta con el movimiento, la mente se calla y disfruta de lo que tiene delante y tu alma, tu alma empieza a despertar.

Durante algunos km camino rápido, todo funciona y aunque los días van añadiendo pequeños dolores en mi cuerpo, la fuerza del bosque aún gana. Vienen las primeras subidas y ahora si, me rearmo y me cuento que puedo hacerlo, que mi pobre corazón está a tope pero que yo puedo, y un paso, y otro, y otro, y lo consigo…

Cada subida, cada paisaje inmenso que me sorprende, cada «vamos a hacernos una foto», cada vez que me quedo atrás y me permito seguir mi ritmo, sin seguir a nadie, trazando mi camino, cada gesto de mis compañeros para ayudarnos unos a otros, cada saludo del bosque, cada sombra que me abraza y me reconforta del calor, cada recuerdo de los míos que no me acompañan, cada sensación de soledad elegida, cada sensación de compañía maravillosa, cada experiencia, es un premio, cada momento es una experiencia única, un recuerdo que me alimentará durante mucho tiempo y sobre todo, es un paso más hacia el final de este Camino que paso a paso, va completándose.

Somos quince almas, cada uno con su vida, con su mochila, con sus fortalezas y sus miedos y nos vamos encontrando unos a otros, y hablamos de la vida, de todo, y esas conversaciones no planeadas, te descubren un poco más de todos ellos y la riqueza de vidas y la grandeza del ser humano le va dando sentido a todo.

Se nos olvida lo grande que es una sola persona, se nos olvida el impacto que podemos tener unos sobre otros. No somos conscientes de que estamos aquí, contándole vida a otro y en realidad, nos la contamos a nosotros. Empezamos a tomar conciencia de aquello que nunca escucho de mi, que nunca atiendo y desde ese instante, empieza la magia del Camino.

Ahora casi todos duermen, hemos comido maravillas de la zona y un merecido descanso reconforta a todos y aquí estoy yo, emocionada por haber hecho posible tanta magia, por haberlos puesto a andar, incluída a mí.

Mañana seguimos, con mis piernas cansadas, con mi dolor en los pies, con mi cuerpo molido, pero con mi alma llena de ganas de seguir contándome cosas de mi…. Gracias a Juanfra 1 y 2, a Mª Jose x3 , a Maite (Cuchufleta), a Victor (fotoman), a Cristina, a Elena, a Mª Sol, a Consue, a Emilia, a Mª Carmen, y a Vicky, ya sois parte de mi Camino y de mi historia.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia…

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2 comentarios

  1. María José Fernández

    Todos somos diamantes, solo nos diferenciamos por el pulido individual. Lo mejor del camino ha sido compartirnos tal cual somos.
    Infinitas gracias

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