Esta semana te propongo que hagas un ejercicio que a mi me encanta.

Siéntate delante de tu diario y escribe una carta, a ti mismo a otra persona, da igual. Esta, debe ser una carta con absoluta verdad, cosas que no te atreves a decir, cosas que sientes que estás guardando y de alguna forma duelen, cosas que sientes que no puedes poner encima de la mesa porque generaría conflicto, cosas que te dan miedo afrontar…

Una carta que no tiene por qué leer nadie, pero que necesitas escribir.

Verás que ejercicio más saludable y de respeto hacia tu persona…