Hacer balance de las etapas de nuestra vida es un ejercicio de conciencia maravilloso para situarnos y poner orden en nuestro interior.

Todos anhelamos multitud de cosas, nos encantaría llevar una vida más saludable, aprender cosas interesantes, mejorar en idiomas, cultivar nuestras aficiones y un montón de cosas que sencillamente se quedan en eso, en deseos.

La falta de tiempo, la pereza o sencillamente, una mala organización hacen que nuestras vidas, se parezcan mucho en actividad de un año a otro y eso nos genera una sensación de estanqueidad que no es muy positiva.

Hacer una reflexión sencilla como ésta, nos sitúa en qué cosas sencillamente no hacemos porque en realidad, no queremos hacerlas y minimizar nuestra lista para que sea más realista y realizable.

No podemos tener vidas perfectas, no somos perfectos pero es cierto que cuando somos capaces de dar un paso adelante y hacer realidad uno de nuestros propósitos, nos sentimos muy bien.

Para realizar esta reflexión, debemos centrarnos en una lista de cosas que nos gustaría hacer o mejorar en nuestra vida. Una vez localizadas esas cosas , desmembrar hasta qué punto podemos integrarlas en nuestro ritmo de vida y analizar cómo nos relacionamos con esa actividad, desde donde …. ¿quiero hacer eso porque es lo que quiero o es lo que se espera de mi? ¿en realidad quiero hacerlo? ¿por qué no lo hago? ¿lo he intentado de verdad?

La motivación en las personas dura muy poco tiempo y es la fuerza de voluntad la que debemos entrenar para integrar un hábito o una actividad en nuestro día a día. Esta fuerza de voluntad se alimenta de alguna recompensa, de algún logro y solo poniendo mucha conciencia en lo que hacemos, seremos capaces de alimentar y mimar esa voluntad tan necesaria para hacer cambios.

Hacer balance nos pone el foco en cosas que nos gustarían, pero también nos hace ver lo bueno y lo malo del ciclo que cerramos. Como seres humanos que somos, encontramos cierta resitencia a mostrarnos aquellas cosas que consideramos que no han sido positivas, pero la toma de conciencia siempre lleva las dos partes.

En ocasiones, el resultado de este balance no es demasiado bueno, pero precisamente esto, puede ser ese punto de motivación inicial para arrancar un cambio. Justo en ese instante debemos ponermos en marcha .

En las instrucciones para tu diario de Mindfulness de esta semana, te propongo cómo hacer esta lista, como minimizarla y como establecerte ese Plan viable para llevarlo a cabo.

La práctica de la meditación, es un complemento perfecto. Cuando hacemos nuestra práctica diaria, nos encontramos de cara con esa motivación, esa falta o no de fuerza de voluntad y sobre todo, con ese, desde donde estoy haciendo o no esto, desde donde me estoy cuidando o abandonando, desde donde quiero hacer cambios o no en mi vida.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia….