¡ Vamos a contar mentiras!

Hace mucho tiempo que apenas consumo contenido informativo televisivo o de prensa, ya que los formatos de canales privados, me aportan un periodismo mucho más interesante que los habituales hasta hace unos años.

La realidad, es que miro estupefacta ciertos programas que se suponen que son informativos o de opinión y cada día, me hacen estremecer más.

Vivimos en un mundo lleno de incertidumbre, cambiante y con multitud de altibajos políticos que hacen que no tengamos garantía de casi nada. Esta situación, para una persona normal como puedo considerarme yo, se acepta con cierta resignación y continuamos luchando, esforzándonos por salir adelante a pesar de la fragilidad que esto nos hace sentir.

No puedo dejar de pensar que en cualquier momento, a algún desequilibrado con cierto poder se le puede ir la cabeza y hasta aquí hemos llegado, pero es un pensamiento que no me tortura, simplemente está y lo dejo estar. De alguna forma me hace recordar el sentido de impermanencia de la vida y por lo tanto, de valorar el presente y lo que tengo en estos momentos.

Sin embargo y volviendo a los contenidos informativos o de opinión, nos hemos acostumbrado a tener medios de información sesgados, de bajísima calidad y sobre todo, basados en el odio, el terror, el sin sentido y sobre todo, en las mentiras manipuladas para mantener audiencias de pobres gentes aterradas.

Las guerras, el cambio climático, los incendios y las estupideces políticas, se utilizan como temas para subir audiencias sin pudor, con mentiras, muchas mentiras que hagan que el espectador no pueda pegar ojo por la noche, con el único fin de mantener programas y «opinadores» repulsivos, llenos de odio, con mucha gana de cámara y con poco que aportar de forma objetiva.

Cada movimiento social de la historia se ha caracterizado por defender unos derechos que han hecho evolucionar la historia de la humanidad, sin embargo, nos encontramos en un momento de conformismo absoluto, creo que desde un hastío total por lo que nos toca vivir y donde hemos perdido una de las cosas más importantes que nos han motivado a seguir hacia delante, la lucha por la verdad.

Los medios de comunicación, nos han enseñado a maquillar la realidad para gustar más, para parecer lo que no somos, sin pudor y con muchas mentiras que acaban con toda nuestra credibilidad, con toda nuestra personalidad.

Vivimos en un tiempo cacarterizado sobre todo, por la mentira, la manipulación, la extorsión de los hechos y ha llegado ese punto, que nadie se cree a nadie. Cuando se te cruza una persona que transmite verdad, te enamora, te hace pensar que es extraordinario y sin embargo, hemos olvidado que esa debería ser la normalidad.

Ir con verdad, hace que no le gustes a todos, cosa completamente natural por otro lado. Ir con verdad, hace que te expongas porque no siempre «vendes» lo que el resto, pero ir con verdad, te hace real, auténtico y sobre todo, coherente con lo que eres.

El Mindfulness y la meditación, me han hecho recuperar esa parte de mi, la que va con verdad, la que se ha quitado los disfraces y tan solo, presenta la versión de mi que está lista para salir al mundo sin hacerme sentir un personaje.

Cuando vez que una persona trasmite verdad, los neuroceptores del cerebro del resto lo sabe y siente, cierta conexión inmediata por el hecho de sentir confianza. Esa conexión entre seres humanos debería ser un objetivo en nuestras vidas, por ser lo que le da sentido a las mismas.

No importa todo lo que tengas, porque a nadie le importa; No importa todo lo que haces, porque en realidad, a nadie le importa, sin embargo, cuando cuentas verdad, a muchas personas les importa porque se sienten reflejados, entendidos y acompañados.

No hagas de tu vida un bote de humo y siente, cree y sé verdad.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia….