El famoso síndrome post vacacional provoca en la mayoría de las personas una sensación de tristeza por el fin del verano. Volvemos a una vida llena de obligaciones y rutinas y la sensación de abandona que tenemos, por dejar de hacer las cosas que nos hacen bien, nos sume en un cansancio generalizado que nos pone muy difícil la activación que necesitamos para afrontar un nuevo año.

Poner conciencia en estos momentos y hacer un esfuerzo en organizar nuestras agendas, con la inclusión de actividades de las que consideramos, necesidades básicas para nuestro bienestar, hará que pierda este síndrome pierda su fuerza.

En vez de tener un estado de ánimo por los suelos y esa sensación de hastío tan enorme, tendremos una sensación de ilusión por un nuevo ciclo, por afrontar la vida siendo consciente de todo lo que tenemos y sobre todo, por tener ganas de vivirla.

Como cada semana, te invito a explorar sobre este tema a través de

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