Si sientes que te cuesta un poco socializar o que tu círculo social es demasiado pequeño y apenas te aporta nada, siéntate delante de tu diario y escribe.

¿cuándo empezó esto de aislarte y perder el contacto con tus círculos sociales? ¿ qué te llevó a esto? una vida en familia, en pareja, la pandemia o sencillamente, el exceso de obligaciones… analiza cómo empezó todo

Ahora, en la actualidad, ¿cómo te hace sentir esto? ¿qué echas de menos?

Una vez situado en el presente y en esta realidad, haz una lista de cosas que podrías hacer para recuperar esa vida social perdida, aunque te den pereza.

De este listado de cosas, tacha las que son imposibles y subraya todas las que pueden ser un hábito y repito, aunque te den pereza.

Seleccionadas todas ellas, ahora toca empezar a caminar, una detrás de otra, sin prisa pero sin pausa. Un mensaje, una llamada, nada que implique grandes cambios pero que te hagan empezar a comprometerte y a cambiar esos hábitos.

En poco tiempo, recuperarás mucho de lo perdido.