Llevamos una semana escuchando palabras que hacía muchísimo tiempo que no teníamos en mente: Guerra nuclear, Guerra contra Occidente, Guerra Mundial, Bombas nucleares, Capacidad para matar millones de personas en unos pocos minutos y otras escalofriantes expresiones que nos recuerdan momentos de la guerra fría.

Esta situación , de la que no tenemos absolutamente ningún control, puede sumirnos en una situación de miedo permanente y angustia crónica.

El miedo es algo natural en el ser humano, de hecho, gracias a éste, hemos podido sobrevivir a muchas situaciones de peligro.

Pero no debemos olvidar, que el miedo crónico nos mete en una explosión de bioquímicos muy perjudiciales para nuestro organismo y nuestro cerebro. Debemos tomar conciencia de cuánto nos afecta esta amenaza, en nuestro día día y utilizar lo que ya sabemos para evitar esta reacción.

No significa que miremos hacia otro lado, el mundo es cada día más incierto y esto es preocupante, pero debemos adaptarnos a vivir con esta incertidumbre sin perder la salud por el camino.

El exceso de información, la conversaciones mono tema, el mal consumo de internet, puede sumirnos en un derroche de estímulos, que nos hagan estar todo el día con este miedo activado y hacer de una amenaza puntual, de momento, una enfermedad a corto medio plazo.

Hay que estar informado pero al mismo tiempo, es importante hacer lo posible para mantener nuestra rutina, nuestra forma de vida y sobre todo, para estar en presente todo lo posible. De esta forma podemos evitar la ansiedad, el miedo patológico que nos impida disfrutar de nuestra vida porque en este estado, cualquier pequeño estímulo negativo, altera nuestra mente y nuestro estado de ánimo.

El centro del miedo hemos de recordar que está en la amígdala cerebral y reacciona en función de las emociones que se producen en nuestra mente. Activa la emisión de adrenalina y cortisol, y éstos, mantenidos en el tiempo son altamente contaminantes para nuestro cerebro y nuestro cuerpo.

Debemos recordar que nuestro cerebro, no distingue si el miedo es real o imaginado y aunque solo se trate de una amenaza y de un exceso de consumo de información, los daños bioquímicos en nuestro cuerpo y nuestro cerebro son los mismos que si el miedo fuera por algo evidente.

Las técnicas de relajación , la meditación y el deporte, pueden ser técnicas muy adecuadas para salir de estos estados de miedo permanentes.

Estas técnicas, hacen que haya una regulación hormonal en nuestro organismos a través de la conexión de nuestro sistema nervioso parasimpático y aunque vivamos momentos difíciles, nos mantengamos lo más equilibrados posible.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia….