Estimado sufrimiento

Te escribo esta carta, con el fin, de una vez por todas, desapegarme de ti. Soy plenamente consciente, de que eres es algo inherente a la propia existencia, sin embargo, este cerebro humano del que dispongo, se ha empeñado en hacer de ti, una forma de vida.

¿y sabes? ya me cansé . Estoy harta de no disfrutar de mis días, de no disfrutar de mi familia, de mis amigos, de lo afortunada que soy por vivir donde vivo, estoy harta de pasarme el día quejándome por todo, angustiándome ante cualquier situación difícil y frustrándome cuando las cosas no salen como yo quiero.

Estoy harta de ti, de tus sensaciones tan desagradables, de las emociones tan demoledoras que me generas y sobre todo, estoy harta de ese complejo de víctima que me echas encima y que me pesa tanto.

Estimado sufrimiento, acepto una proporción tuya, la que no se puede evitar, aquella que va asociada a mis pérdidas personales y materiales y a mi propio envejecimiento, enfermedad o dolor, pero hasta ahí.

Te quito la potestad de la rumiación, de la necesidad de control y del apego en exceso, te quito la potestad de mis desvelos, de mi ansiedad, de mis pánicos.

Te despojo del poder para hacerme sentir incapaz, para hacerme sentirme fea, gorda, baja o torpe.

Estimado sufrimiento, eres y siempre has sido una fuente de aprendizaje para mí y por eso te acepto, pero en una proporción justa, sin echarme anclas ni romper mis ilusiones.

Estimado sufrimiento, te despojo del poder de joderme la vida.

Que te vaya bonito

Tomando conciencia, viviendo en coherencia….