Una de las cosas que más ansiedad nos genera, es la anticipación de las dificultades. Como sabes, el 90% de las cosas que nos preocupan, jamás sucenden, sin embargo, esa anticipación continuada, nos sume en procesos de ansiedad muy angustiosa.

Cuando algo nos perturba y aún no ha pasado, debemos darle la relevancia de realmente tiene y si supone una amenaza real, adoptaremos las estrategias para intentar que sea lo menor posible.

En muchas ocasiones, el no tener localizados nuestros estresores, es lo que más estrés nos produce. Mirar de frente a nuestros miedos será el primer paso previo para así, poder afrontarlos.

Siéntate en tu diario y escribe una lista de las cosas que te angustian, de esas que te producen una cierta ansiedad. De cada una de ellas, analiza cuales son una amenaza real y cuales son fruto de tu imaginación anticipatoria.

A partír de aquí, toma estrategias de aquellas que son más realistas y busca desde tus recursos, qué hacer para que en lo que dependa de ti, no suceda. Un paso tras otro.

El resto de amenzas, no son reales, céntrate en el presente y no te angusties de forma gratuíta…