Post semanal

Mi querida nostalgia.

Siempre has sido un sentimiento que me ha producido cierto miedo o incomodidad.

Sentir tu presencia siempre me conecta con el pasado, siempre con un pasado del bueno, del que me ha hecho feliz y del que ya no queda ni rastro.

Es por ello, que en cuanto llamas a mi puerta, comer algo dulce, mirar el móvil de forma inconsciente y absurda, llamar a alguien por impulso o sencillamente buscar cualquier distracción, me ha ayudado a evitarte.

Hoy, un día lluvioso y gris, con cierta sensación de frío, que tras tanto calor se agradece, un día lleno de trabajo muy ilusionante, paseaba por la calle y me has llamado. En medio de un jardín, cargada con mis macutos, incómoda para coger el móvil, sin acceso a comida o distractores de ningún tipo, me has invadido como una ráfaga de aire fresco y hoy, he comprendido la maravilla de tus visitas.

Hoy he sentido el aire del pasado, los abrazos, los besos, las voces que ya no escucho porque ya no están, ha palpado aquellos tiempos donde, ajena al sufrimiento de la vida, tan solo, disfrutaba de ella.

Hoy he sentido todo lo que esta vida me ha regalado y aunque se han quedado muchas cosas por el camino, aunque se han soltado muchas personas de mi camino, he tomado conciencia de la magia de la vida, de la suerte de mi vida.

Nombres, caras, voces, miradas… todos ellos han estado en un suspiro y tan solo, he respirado, consciente y feliz.

Ha sido una sensación tan bonita, una especie de homenaje a todas las cosas y personas con las que la vida me ha premiado.

De repente, este momento tan abrumador me ha llevado a sensaciones contradictorias, sensaciones de no ser merecedora de tanto y al mismo tiempo, sensaciones de agradecimiento profundo, sincero, eterno.

La nostalgia no es tristeza, la nostalgia es presencia, conciencia de todo aquello que se nos ha concedido en este paso por la vida y sentir, dejar estar y agradecer, es el movimiento consciente más interesante que podemos hacer con ella.

Cuando nos entrenamos en estar presentes, tenemos la posibilidad de estar con aquellos pensamientos y sensaciones que correspondan en cada instante y todos, todos ellos están ahí para algo.

Hoy las nubes, los charcos, los colores del otoño, me han regalado uno de los momentos más bellos de mi vida, en un viernes, normal, neutro, pero lleno de vida, de toda mi vida…

Tomando conciencia, viviendo en coherencia….

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4 comentarios

  1. Dori Soler.

    Que bonito Mamen es precioso lo que as escrito y como me he sentido al leerlo. Gracias

  2. «La nostalgia no es tristeza, la nostalgia es presencia», totalmente de acuerdo, hay que recordar lo vivido y tener en cuenta que la vida siempre es cambiante, nada es para siempre y a todo lo llega su final….. Hay que disfrutar del momento y las personas, mientas se pueda. Yo soy la primera que tengo que aplicarme el cuento.

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