Post semanal

Esta semana he pasado unos días en un hospital cuidando de un familiar.

Cada día, bajaba varias veces a la cafetería a tomar algo y en todas y cada una de las ocasiones, me quedaba alucinada mirando al personal que allí trabajaba.

Daba igual la hora, las 7 de la mañana, las 14 h con el comedor hasta la bandera, las 11 de la noche con esa sensación de cansancio generalizado en clientes y trabajadores, daba igual, todas las horas, todos los trabajadores tenían la misma actitud.

Esto me conectó con aquello que las grandes compañías, llenas de personas muy cualificadas en el mundo de empresa, buscan como si de un tesoro inalcanzable se tratara, hablo de la implicación de los trabajadores, de una cultura común y coherente con el servicio que se ofrece.

Creo que todas las empresas deberían pasar por esta cafetería para aprender sobre culura, sobre servicio y sobre todo, sobre profesionalidad.

Los clientes son vulnerables, son enfermos, familiares de enfermos y facultativos, todos con sufrimiento o con contacto directo con sufrimiento, todos con miedo, preocupación, tristeza.

Pues este equipo de personas, este equipo de seres humanos generan un ambiente diferente al espacio en el que trabajan. Simpatía, cariño, atención, cuidado, compasión, generosidad, un sinfín de valores escasos en el mundo en general y sobre todo, en el mundo laboral, reina en esa cafetería.

Bromean entre ellos, miran a los ojos, cuidan cada detalle, cuidan de las personas más vulnerables, hacen reir a todo el que pueden y además, dan un servicio hostelero impecable.

A veces lo sencillo es lo extraordinario y este equipo de personas, ha encontrado la clave. Humanidad, ese es su secreto, tratar a todos sus clientes como seres humanos y no como clientes anónimos. Cuidar de los seres humanos que sufren y ser conscientes de dónde están y del tipo de cliente que tienen es la clave de su éxito.

Cuando en una empresa, se instala una cultura de servicio al cliente, de actitud positiva y de un trato humano, es el primer paso hacia el éxito de los equipos de trabajo. Todas estas personas tienen sus vidas, libran sus propias batallas, pero entre ellos, se percibe un ambiente de cuidado mutuo, de ánimo, de colaboración activa y de buen humor.

Los he observado y madrugan mucho, trabajan mucho, muchísimo y en ningún momento, los ves bajando la guardia en cuanto al trato y al servicio. Cuando una persona hace algo desde el corazón, convierte lo ordinario en extraordinario.

No hace falta tener el trabajo ideal, no hace falta tener el horario perfecto, no hace falta tener el mejor puesto de trabajo, solo hace falta tener un trabajo que puedas hacer con corazón.

Abre los ojos, mira a las personas, entiende y conecta con las emociones del que tienes enfrente y sobre todo, recupera la humanidad.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia….

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1 comentario

  1. Qué bonito, Mamen. Me emocionas!

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