Todos en nuestro trabajo, familia, amigos, nos surgen ocasiones donde debemos ayudar a alguien a que aprenda algo. Muchas veces, buscamos excusas como la falta de paciencia nuestra o de capacidad del otro para esconder nuestra propia incapacidad de enseñar a alguien.

En una posición lo más compasiva y empática posible, haz esta labor, bien sea en tu entorno laboral o familiar desde el amor. Piensa en una persona a la que debes ayudar y proponte esta semana hacerlo de forma muy consciente, observando a esta persona, a sus miedos, sus limitaciones, sean reales o imaginadas, su expresión corporal , su posición, y a partir de aquí, diseña la forma de dirigirte a esta persona con paciencia, desde este punto compasivo que entiende su sufrimiento y tomada conciencia de él, actúa en consecuencia.

Nota los cambios, en el o ella , en ti y en los resultados…