Muchos guisantes y poco jamón, de esto va la vida……

Esta semana, conversando con una de esas personas de la «familia elegida», me contaba que su hijo, en un campamento, había tenido que comer guisantes, que le dan angustia, y le hizo el matiz que da título a este post «muchos guisantes y poco jamón». Nos reímos pensando cómo el pequeño había aceptado qué en ese entorno, tenía que tragarse esos guisantes y punto.

Esto me hizo encontrar este punto de reflexión para esta semana.

La vida va de eso, de un sin sabor adornado por pequeños placeres que le dan algo de sentido a nuestra vida y que en función del entorno donde nos encontremos, nos pasamos cada uno de los días «tragando guisantes» , nos den angustia o no, con el fin de ir cumpliendo con lo que se espera de nosotros ahí, en ese entorno, en ese momento vital.

Pero el ser humano pasa por muchas fases en su vida y todos, absolutamente todos, llevando ya tragados muchos guisantes, tenemos momentos en los que nos surgen dudas sobre nuestra vida, sobre si estamos donde queremos, sobre si queremos seguir tragando guisantes.

La mayoría de nosotros, saboteados por nuestro cerebro, que es un experto en jodernos la vida en una búsqueda permanente de seguridad, solemos seguir tragando.

Me gustaría en este punto, que al menos tomemos conciencia de esos momentos y seamos capaces de hacernos una reflexión, para no darle el poder absoluto a la caja de miedos bien conformada en ese kilo y medio de cerebro que poseemos.

Tenemos una capacidad inmensa de desarrollo personal, la experiencia que vamos adquiriendo a base de comer guisantes, hace que vayamos forjando a fuego lento el sentido real de nuestra vida y llega un momento en el que tenemos algo más que aportar, a nosotros mismos y a los demás y ahí llegan las dudas, esas «crisis de identidad» a las que tanto tememos .

Pues aquí llego yo y te cuento, que no temas tanto, que cuando sientes que esa necesidad de cambio ha llegado, al menos toma conciencia de ello y sobre todo, empieza a caminar en la dirección, empieza a explorar tus posibilidades, simplifica tus opciones y no te llenes de dramas internos que hagan que abandones a la primera de cambio.

Esto no habla de poner patas arriba tu vida, no habla de dejar a tu pareja, no habla de dejar tu trabajo, aunque estés tragando guisantes todo el día, habla de explorar, de abrirte pequeñas puertas a la posibilidad de buscar eso que tu interior te está contando y a partir de ahí, deja que el tiempo vaya marcando los ritmos.

Nada se construye en un día, nada se hace de forma súbita, caminar, estudiar, diseñar, explorar, estas son las palabras, este es el principio.

Cuando lees autores que han escrito sobre personas que están en su lecho de muerte, lectura que recomiendo a todo el mundo, casi todos se quejan de lo que no se atrevieron a hacer un día; es un sentimiento común del ser humano que nos hace despedirnos de esta vida pensando que hemos desperdiciado parte de la misma, que hemos comido demasiados guisantes.

Al menos, haz que por tu parte no quede, haz que tu vida haya sido un intento de una vida con sentido y te aseguro que lo habrá tenido.

Tomando conciencia, viviendo en coherencia…

Gracias Leo